Os invitamos a pasear por este enclave, uno de los más bellos de nuestro país y centro histórico de la Comarca del Campo de Montiel, citada hasta cinco veces por Miguel de Cervantes en su universal obra “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha“. Un auténtico escenario del Quijote


En la maravillosa zona del Campo de Montiel se encuentra uno de los conjuntos históricos con mayor renombre de toda Castilla – La Mancha: el que ofrece la antigua localidad de Villanueva de los Infantes. La ciudad es de origen romano, pues en un principio fue la colonia Antiquaria Augusta, fundada al parecer por Marco Ulpio Gresario, un liberto de Augusto.
En nuestros días quedan todavía algunas ruinas romanas, cercanas al precioso santuario de Nuestra Señora de la Antigua.
En tiempos de la conquista musulmana la población recibió el nombre de Jamela, palabra que por su origen hebreo nos hace suponer que fue fundada por una familia judía. También se han encontrado restos de este tiempo.
Fue inicialmente repoblada por el maestre Pérez de Correra y en el año 1243 pasó a ser dependiente del Campo de Montiel bajo la protección de los entonces poderosísimos caballeros de la noble Orden de Santiago.
Sin embargo, comenzó a despoblarse de nuevo rápidamente debido a la insalubridad del territorio. Así pues, se tomó la determinación, una vez más, de desplazar a sus habitantes al sitio de la Moraleja, a unos cinco kilómetros, de modo que se adoptó dicho nombre hasta el año 1421, fecha en que el Infante Enrique de Aragón le concedió la Carta Puebla y la emancipación del Campo de Montiel.
Como muestra de agradecimiento hacia el infante y sus hermanos, la población tomó el nombre de Villanueva de los Infantes, que mantuvo hasta el año 1916 cuando, al ser proclamada ciudad, se desprendió de la primera palabra. No obstante en el año 1955, a consecuencia de la conmemoración del cuarto centenario de Santo Tomás de Villanueva, la personalidad más insigne de la ciudad, retomó su anterior nombre, que todavía conserva en nuestros días.
En sus comienzos el lugar fue un importante cruce de caminos, pues a través de ella pasaba el Camino Real que llegaba hasta Granada atravesando La Antigua y Villahermosa.

Calle con casas encaladas en Villanueva de los Infantes. Autor, Victor Chaparro

Plaza Mayor. Autor, Pedro García


No os perdáis la ruta urbana por sus palacios, casas solariegas y patios manchegos y por supuesto un recorrido por su inigualable religioso patrimonio


Uno de los enclaves más bonitos de Villanueva de los Infantes es su maravillosa Plaza Mayor, que constituye, junto a las de Almagro y San Carlos del Valle, la famosa trinidad ciudadrealeña. En ella se encuentran importantes edificios, como el Ayuntamiento y la imponente parroquia de San Andrés.
En cuanto al primero, vale decir que es un monumento construido en piedra en el que podemos apreciar el más bello estilo neoclásico en las arcadas de sus magníficos soportales. Al fondo, una bonita casona con balcones corridos alegra el severo tono neoclásico de la mayor parte del conjunto.
La iglesia parroquial de San Andrés, ermita en tiempos de la Moraleja, consta de tres encandiladoras portadas, dos de ellas platerescas, y la principal, clasicista. Se halla enmarcada por un arco de medio punto y flanqueada por espléndidas columnas dóricas. En el frontón aparece el escudo de los Austrias junto a la imagen de San Andrés. En su interior, rematado por maravillosas bóvedas de crucería, se encuentran varias capillas de incalculable valor histórico. En la más antigua de ellas, la de los Bustos, está enterrado el gran literato del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo. Otra es la de los caballeros de la Orden de Santiago y otra está dedicada al ilustre Santo Tomás de Villanueva, en concreto la del Santísimo.
La torre de estilo herreriano fue construida por Juan Ruiz Hurtado. En el Museo del Prado se guarda una bellísima tabla procedente de esta iglesia con las representaciones de Santa Ana, la Virgen, Santa Isabel y los Santos Niños.

Interior Iglesia de San Andrés. Autor, fotomo62

Palacio de los Ballesteros

Casa del Caballero del Verde Gabán. Autor, Pablo Sánchez


Villanueva de los Infantes tiene entre sus edificios civiles, religiosos y calles, más de 250 escudos heráldicos aún conservados en perfecto estado


Del año 1631 data el Hospital del Remedio, genial monumento en el cual destaca una capilla barroca donde aún perviven elementos renacentistas, como la capilla del Remedio, aneja al edificio. Este hospital ejerció más tarde la función de escuela pública, lo que originó variaciones notables en su estructura original.
La vieja Alhóndiga se construyó en el siglo XVI para la Casa de Contratación, aunque luego fuera utilizada como prisión del Partido. Destaca su extraordinario patio columnado, de extraordinaria belleza. En la Calle Ramón Herrera también encontramos dos magistrales edificios: la Casa del Arco (siglo XVII), realizada en un solemne estilo clasicista, que destaca por su magnífico arco de honda cimbra, y la Casa de los Estudios, también conocida como Colegio Menor, que data de finales del siglo XVI. Allí enseñaron retórica, poética, gramática y otras materias, ilustres profesores, entre los que se encontraban el propio Francisco de Quevedo y el humanista Bartolomé Jiménez Patón.
En la calle de Santo Tomás encontramos, en un reducido espacio, un conjunto de monumentos de sumo interés: la casa de Santo Tomás de Villanueva y el oratorio; el hospital, fundado por la madre del Santo para recoger a viudas pobres, y la Casa de la Inquisición.
En el límite sur de casco antiguo se fundó en 1556 el excelente convento de Santo Domingo, que guarda entre otros tesoros, la celda donde murió Quevedo.
Un edificio de gran interés es la iglesia de las dominicas de la Encarnación, cuya incomparable portada constituye un valioso antecedente de las portadas-retablo tan difundidas durante el Barroco.
Además de todos estos grandes monumentos artísticos, podemos contemplar otras casas particulares de estilo renacentista y barroco principalmente, aunque no debemos restar importancia a aquellas que representan la arquitectura popular de La Mancha, que adornan las calles e imprimen carácter a un lugar tan especial como Villanueva de los Infantes.

Casa del Arco. Autor, Pablo Sánchez

Casa de los Estudios. Autor, sabersabor.es

Interior Convento de Santo Domingo. Autor, sabersabor.es


Para disfrutar: el prestigioso Festival Internacional de Música Clásica de Villanueva de los Infantes y la popular Fiesta del Pimiento, con el pisto más grande del mundo, Récord Guinness 2016


La visita a esta ciudad no sólo supone la posibilidad de admirar uno de los conjuntos artísticos más bellos de nuestro país. Allí se celebran también fiestas de extraordinaria relevancia, como es la de los Mayos y la de las Cruces, en la cual, durante la noche del 2 al 3 de mayo se instalan cruces en las casas y los mayos van recorriendo, deleitando a sus moradores con canciones populares. En agradecimiento, se les obsequia con trigo tostado, anises y vino.
En cuanto a la gastronomía del lugar, se puede saborear la típica cocina manchega, de la que son característicos platos como los huevos a la porreta, las chuletas de cordero manchego a la gavilla o el tiznao, regados siempre con los inconfundibles vinos de esta tierra.
Son muchas las delicias que nos depara esta hermosa ciudad. Un legado de una época de gran esplendor de la cultura y del arte españoles.

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