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Ver con los oídos. La increíble habilidad de los murciélagos.

Ver con los oídos. La increíble habilidad de los murciélagos.

Una noche de verano de 1956 coincidieron varios amigos en la velada familiar organizada por el señor Roeder, un conocido zoólogo americano. La cena fue en el jardín, sosegada y perfecta, mientras alrededor de las lámparas revoloteaban infinidad de polillas y otros insectos como cualquier noche de julio. Durante la cena, alguien decidió que el ruido de un tapón de corcho húmedo deslizado por el borde del vaso (lo que produce un sonido agudo y desagradable) podría ser divertido para los asistentes. Sin embargo y tras ponerse a ello, ocurrió algo que superó todas las expectativas: las mariposas nocturnas de las lámparas, que hasta ese momento habían danzado inocentes en el aire nocturno, dejaron de volar y cayeron en bloque al suelo como fulminadas por un rayo.

¿Qué había ocurrido? En un primer momento se pensó que murieron presa de alguna convulsión originada por el repentino sonido. Pero al poco rato y una vez que el ruido cesó, los insectos volvieron sorprendentemente a la vida y retomaron su vuelo errático como si tal cosa. El Doctor Roeder, intrigado, repitió el experimento muchas más veces en las siguientes semanas y el resultado fue siempre el mismo. Afortunadamente un dato trivial vino a solucionar el misterio: las mariposas nocturnas eran particularmente sensibles a los ultrasonidos… y en concreto, a aquellos producidos por su mortal enemigo: el murciélago.

Murciélago de Herradura colgado de una viga. Autor, GaMip

                                              Murciélago de Herradura colgado de una viga. Autor: GaMip

Como ya es sabido los murciélagos vuelan durante la noche y no utilizan la vista para cazar (aunque no son totalmente ciegos), sino un complejo sistema de eco-localización basado en la emisión de sonidos imperceptibles al oído humano, y similar al que utilizan las sondas de pesca para rastrear bancos de peces. El eco producido cuando el sonido rebota en la presa o en algún obstáculo, es recogido y procesado por el animal gracias a sus grandes orejas dirigidas hacia adelante. Sencillamente, estos insectos captan con tiempo suficiente los agudos gritos producidos por el mamífero volador y se dejan caer al suelo para evitar ser devorados. Aún así la estratagema les sirve de poco, ya que los murciélagos poseen dones extraordinarios a la hora de orientarse o alterar drásticamente su vuelo, y desde luego son mucho más inteligentes que las mariposas. Ante la caída en picado de su víctima son capaces de calcular de forma instantánea la nueva velocidad y dirección, girar en el aire, trazar una trayectoria alternativa y atrapar finalmente al insecto en 6 de cada 10 intentos… ¡Y todo les lleva apenas un segundo!

El inocente murciélago que vemos todas las noches revolotear alocadamente en los paseos urbanos es, sin duda, uno de los ejemplos más deslumbrantes del mundo animal. Para estudiar sus habilidades se realizaron experimentos hace algunas décadas con el murciélago de herradura, muy común en nuestras cuevas, y los resultados fueron a todas luces sorprendentes. Si en un cuarto cerrado tendemos hilos finos por toda la habitación, difícilmente podrá un hombre moverse por ella sin tropezar en alguna de las hebras. Pero no ocurre así con el murciélago: gracias a su sistema de eco-localización, un individuo pudo volar durante horas dentro del cuarto a oscuras y con cientos de hilos cruzados por todas partes sin chocar con ellos ni una sola vez. Por decirlo de una manera clara, este animal “ve” con las orejas.

Murciélagos volando en grupo. Autor, Dizfunkshinal

                                                     Murciélagos volando en grupo. Autor: Dizfunkshinal

Al anochecer los murciélagos vuelan por centenares en plazas o paseos, y sus chillidos, lanzados aparentemente al azar, se convierten para el observador humano en un griterío constante y carente de todo sentido. Sin embargo hoy sabemos que cada individuo puede distinguir el eco de sus propios gritos en medio de centenares de voces similares, y que gracias a ello es capaz de atrapar a su presa sin confusión posible. Es más: cada murciélago conoce por el tono de su “voz” a sus compañeros de caza de forma individual. Si al oír el eco de un colega considera que es más débil o de un rango inferior, lanza un grito de aviso y le arrebata con rapidez la presa delante de sus propias narices. Los insectos voladores no son las únicas víctimas de los murciélagos: en las zonas áridas del sudoeste de África, por ejemplo, viven especies cuyo plato favorito lo constituyen los escorpiones. Atrapan a estos peligrosos animales (que podrían matarlos en un minuto con el veneno de su aguijón) volando con gran agilidad a ras de suelo para acercarse a su víctima, y siempre de forma que el extremo de la cola quede hacia arriba. Una vez en sus garras la llevan a un sitio seguro donde proceden a colgarse boca abajo, cortan de un mordisco el dardo mortal y después la devoran tranquilamente. El Come-ranas de América del Sur se alimenta exclusivamente de anfibios y es capaz de saber solo por el eco el tamaño de la presa (sería fácil meterse en problemas de ser demasiado grande), o si se trata de una especie comestible o venenosa. Existen incluso murciélagos pescadores extraordinariamente hábiles que vuelan a ras de agua en completa oscuridad, localizan a los peces bajo la superficie y, una vez hecha la elección, hunden las patas rápidamente para agarrar a la presa y llevársela a su guarida. Todo sin apenas cometer fallos. ¿Cómo lo hacen? Todavía es un misterio sin respuesta.

Murcielago común en la mano, Autor, Mnolf

                                                            Murciélago común en la mano. Autor: Mnolf

Pero la habilidad de estos animales todavía es mayor cuando se trata de orientarse, ya que cada murciélago guarda en su cerebro un mapa detallado al milímetro del entorno. Así pues, son capaces de volar “de memoria”. Un sencillo experimento realizado por el investigador norteamericano Donald R. Griffin en los años treinta del pasado siglo, lo demostró sin género de dudas: el profesor Griffin contó alguna vez que tenía un murciélago domesticado en su casa, el cual para dormir utilizaba una jaula para pájaros con la puerta abierta. Tras una movida noche de caza, el animal regresaba puntualmente al amanecer hasta el rincón donde se encontraba la jaula, hacía un brusco movimiento hacia abajo en forma de S y pasaba derecho por la abertura sin equivocarse jamás. Una vez dentro procedía a girarse para colgar cabeza abajo de la barra interior, donde pasaba todo el día en un profundo y merecido sueño. Un día, con el fin de probar si efectivamente los murciélagos volaban guiándose solo de la memoria, el doctor retiró la jaula conservando únicamente la barra interior: aquella mañana su amigo el murciélago no notó el cambio, y realizó la misma cabriola en S para introducirse en el dormitorio como si el cristal y los barrotes no hubiesen desaparecido. ¿Casualidad? No. ¡Así lo siguió haciendo durante semanas! Evidentemente “había aprendido” tiempo atrás a entrar en la jaula sin echar mano de la eco-localización, y desde entonces utilizaba siempre este mapa interno ajeno a los cambios que pudiesen producirse en su entorno.

El astuto Griffin fue más allá en su estudio y lo sometió a una prueba más. Una noche, en ausencia del inquilino, retiró también la barra donde se colgaba para dormir. El murciélago llegó horas después como de costumbre, ahíto de comida, hizo la maniobra en S, giró en el aire para colocarse cabeza abajo y al ir a coger la barra se encontró… con el vacío. Al faltar el soporte al cual se agarraba habitualmente, el animal quedó confundido y no tuvo tiempo de reaccionar, por lo que cayó pesadamente al suelo. Como es lógico, nunca más volvió a confiar en su malvado cuidador.

Murciélago comedor de frutas. Autor, Frank Starmer

                                                      Murciélago comedor de frutas. Autor: Frank Starmer

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Por qué es blanca la Laguna Blanca de Villahermosa

Por qué es blanca la Laguna Blanca de Villahermosa

A principios de los años noventa del pasado siglo, en la zona del nacimiento del río Pinilla y a 900 metros de altura, la primera de las lagunas de Ruidera se secó por completo durante varios años. Desde lejos podía observarse con nitidez un gran espacio en blanco de forma triangular, cercado por la exuberante vegetación de sabinas, carrasca y monte bajo que caracteriza toda la zona. El verde cimbreante de juncos y espadañas o el más sólido de los álamos, contrastaba vívidamente con una amplia extensión de arena de un blanco deslumbrante, más a tono con los paisajes caribeños que con la vieja piel de toro ibérica. Hoy la Laguna Blanca, que tal es su nombre, vuelve a estar rebosante de agua después de una serie de inviernos notablemente lluviosos, pero todavía sorprende para quien pasea por sus orillas el color nacarado de sus arenas ¿A qué se debe este fenómeno?

Río Pinilla

Río Pinilla

En años húmedos, la Laguna Blanca toma un color turquesa muy característico debido al azul de su superficie combinado con la arena blanquísima y de aspecto pulverulento que tapiza sus fondos, totalmente limpios de vegetación. Es esta peculiaridad, unida a sus aguas templadas y poco profundas, la que la hace tan especial para el bañista y viajero. Se cree que la laguna era conocida por su nombre actual a principios del siglo XIII, y que los primeros habitantes de la comarca convivían ya con los ciclos de vaciado y llenado que la caracterizan. El color blanco aparece también en otras toponimias. Así, una vez pasado el manantial de los Zampuñones y la propia laguna, al río Pinilla se le conoce también en los mapas como Vado Blanco.

El origen de estos sedimentos está íntimamente ligado al propio origen de Ruidera. Las tierras que rodean este afloramiento de agua, enclavadas en la actual comarca del Campo de Montiel, se extienden sobre un basamento de piedra caliza de colores claros, rosados y grises, un potente banco rocoso con un espesor medio que oscila entre los 100 y 150 metros. Esta roca es muy conocida en todos los pueblos de la zona al utilizarse tradicionalmente para fabricar la cal usada en el enjalbegado de las paredes. Antiguamente también se cubrían de cal los troncos de los árboles (como es el caso de los cipreses en muchos cementerios de la comarca) ya que se consideraba un excelente remedio contra el ataque de los insectos.

La Laguna Blanca en los años 70. Juan Antonio Resa

La Laguna Blanca en los años 70. Autor: Juan Antonio Resa

La roca caliza está compuesta de carbonato cálcico, que puede disolverse fácilmente con el agua de lluvia. Este fenómeno tiene una gran importancia en la creación de los llamados paisajes kársticos y básicamente se debe a la existencia en el agua de un ácido muy débil llamado ácido carbónico. El ácido horada poco a poco la roca para formar grandes cavidades, como la famosa cueva de Montesinos, y determina que el agua se cargue de una gran variedad de sales disueltas entre las que se encuentra el bicarbonato, lo que le aporta su “dureza” característica.

Después de un prolongado viaje subterráneo las aguas afloran a la superficie en las propias cubetas de las lagunas, así como en algunos manantiales de renombre como el de los Zampuñones. Una vez fuera, el agua sufre un cambio brusco que afecta al equilibrio de sales disueltas en su seno. Al disminuir la presión el ácido carbónico se descompone para formar agua y gas carbónico, que se escapa a la atmósfera en un proceso similar al que se produce cuando destapamos una gaseosa. Pero en Ruidera este fenómeno adquiere una importancia trascendental ya que al reducirse la proporción de ácido, el bicarbonato disuelto precipita y tiende a crear de nuevo la roca original. Así se forman las estalactitas y estalagmitas en cuevas de todo el mundo, y también una roca porosa y frágil muy abundante en el complejo de Ruidera: el travertino.

El travertino se utiliza frecuentemente en construcciones decorativas, belenes, etc. debido a su ligereza y apariencia retorcida, casi barroca. Es sabido que gran parte de los monumentos e iglesias de la Antigua Roma estaban fabricados con este material. Los travertinos se suelen formar en las inmediaciones de surgencias de agua subterránea y en lugares con abundante vegetación acuática. En estas condiciones el carbonato precipita con facilidad sobre la materia vegetal, conchas de moluscos y otros diminutos seres de agua dulce, conservando siempre los moldes o impresiones de los mismos. Ciertamente, cuando observamos una de estas rocas en detalle sorprende comprobar la ingente cantidad de ramas, hojas, cortezas, tallos y pequeños animales que la componen, todo ello convertido en piedra como por arte de algún hechizo milenario.

Laguna Conceja y río Pinilla, en Ruidera

 Laguna Conceja y río Pinilla, en Ruidera

Laguna Blanca

Las típicas arenas blancas y aguas color esmeralda de la Laguna Blanca. Villahermosa

Sobre un paisaje de serena majestuosidad se abre en abanico el gran valle excavado por el río Pinilla. Un aguilucho lagunero remonta con giros cada vez más amplios la tersa superficie de la Laguna Blanca. A mediodía todo está tranquilo, y en las aguas color turquesa campean a sus anchas cientos de ánades reales, somormujos y fochas comunes conformando un paisaje idílico que contrasta vivamente con la sequedad del paisaje manchego. Donde hay agua la vida se manifiesta intensamente. Pero es precisamente esta roca tan propia de Ruidera, el travertino (o toba caliza, como también se la conoce) la responsable última de la blancura de sus fondos y de las dunas coronadas de juncos que la circundan. Sólo de ella ha surgido el encanto que lo impregna todo: creándose primero en los manantiales y a lo largo del cauce del río Pinilla; erosionada después en innumerables partículas llevadas río abajo por la corriente; arrastrada finalmente por el viento para formar espesas capas de polvo nacarado, que poco a poco cubrieron el valle durante los periodos en que la laguna se hallaba seca. Solo la lenta pero constante tarea de los elementos en su empeño por pulverizar la roca, una tarea imperturbable a lo largo de milenios, ha podido tejer el tapiz de esta “blanca arena” que caracteriza a la Laguna Blanca y le da nombre. Y es sin duda una peculiaridad que no la desmerece en absoluto frente al sublime espectáculo de sus hermanas mayores, hijas todas de la inmortal Ruidera de Cervantes:

“Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera”.

Plaza e Iglesia gótica de Villahermosa

Plaza e iglesia gótica de Villahermosa