Publicado el 1 comentario

Campo de Calatrava, los 350 volcanes dormidos en el corazón de la Península Ibérica

Proyecto Geoparque Campo Calatrava

Una ventana al pasado de la Tierra que nos enseña los acontecimientos que ocurrieron hace millones o miles de años y los que ocurren en la actualidad

La provincia de Ciudad Real guarda sorpresas como el Campo de Calatrava. Ubicada en el corazón ciudarrealeño, la propia capital descansa sobre varios de los volcanes que marcan el paisaje de esta tierra.

En total hay más de 350, congregados en un espacio de 5000 kilómetros cuadrados, que convierten a esta región en una de las tres zonas de vulcanismo reciente más importantes de la península ibérica.

Las otras dos se encuentran en Cataluña y Andalucía: la zona de Olot, en Gerona, y la de Cabo de Gata, en Almería.

La provincia manchega, sin embargo, puede presumir de tener el primer volcán musealizado de la península. Ahí es nada.

Proyecto Geoparque Campo Calatrava

350 volcanes dormidos en una zona activa

La actividad de los volcanes del Campo de Calatrava empezó a desarrollarse hace millones de años, concretamente hace 7 millones, pero la última erupción se vivió hace apenas 6000 años. Al considerarse una actividad reciente, pueden observarse los edificios volcánicos con su morfología original.

El vulcanismo del Campo de Calatrava está relacionado con el levantamiento de las Cordilleras Béticas y el desplazamiento de las placas Euroasiática y Africana fundamentalmente.

Puede distinguirse, por un lado, el tipo de vulcanismo estromboliano, que originó pequeños volcanes cónicos, actualmente cerros redondeados cuyos diámetros van desde los 100 metros a los dos kilómetros.
Y por otro lado el vulcanismo más frecuente que es el hidromagmático, que da origen a unas depresiones volcánicas difíciles de distinguir en el terreno. Son los llamados maares, cráteres volcánicos anchos y bajos que suelen llenarse de agua.

En la época de lluvias reúnen una rica y variada biodiversidad.

La mitad de los volcanes, además, son considerados de peligrosidad extrema si se diera una erupción, pues el magma entraría en contacto con las aguas freáticas de los acuíferos, lo que liberaría una cantidad inmensa de energía. Esta zona es una zona dormida, pero activa, ya que ha experimentado episodios eruptivos hace menos de 10000 años. En cualquier caso, no se espera que ninguno de estos volcanes vaya a despertar en un futuro cercano.

Lo que sí pueden observarse son fenómenos ligados a esta característica volcánica. Por ejemplo, la aparición de géiseres, un tipo especial de fuente hidrotermal que emite de manera periódica una columna de agua caliente y vapor.
En los últimos años, se han podido ver en lugares cercanos a localidades como Bolaños de Calatrava o Almagro.

Más fascinantes todavía son los hervideros o manantiales termales con un constante burbujeo de sus aguas debido a la emanación de gases y que recuerdan al agua hirviendo. Estos hervideros del Campo de Calatrava fueron aprovechados con fines terapéuticos, por sus medicinales y curativas aguas, desde época romana hasta bien entrado el siglo XX.

El Tratado Completo de las Fuentes minerales de España, publicado en 1853, registraba en la provincia de Ciudad Real un total de 46 manantiales termales distribuidos en 31 municipios.

Merece la pena acercarse y conocer la historia de los Baños del Emperador o hervideros de Trujillo, los hervideros de Carrión, el hervidero de Ntra. Sra. Del Prado, los hervideros de Fuensanta…

Proyecto Geoparque sabersabor

Proyecto Geoparque Volcanes Campo de Calatrava

Descubriendo el Campo de Calatrava

Es imprescindible conocer el volcán de Cerro Gordo, en Granátula de Calatrava, de tipo estromboliano. ¡El primer volcán musealizado de la Península Ibérica!
Puede, por tanto, visitarse, aunque seguramente sorprenda a quien lo haga, pues no es el volcán que uno tiene en la cabeza. Se trata de un pequeño monte que permite, al apostar por una visita guiada, comprender la historia y particularidades geológicas y naturales de estos fenómenos.

El Maar de Hoya de Cervera y el Macizo Volcánico de Calatrava (ambos declarados Monumento Nacional en 1999) son dos de los mejores ejemplos de la riqueza de este lugar.

El Maar de Hoya de Cervera es una de las principales masas de agua de origen volcánico existentes en la Región Volcánica de Calatrava; cuenta con una profundidad máxima de 140 metros y su diámetro es de aproximadamente un kilómetro de extensión.
A la laguna la encuadra la sierra de Arzollar, de la que bajan enebrales, encinares y retamares, entre los que disfrutar de rutas en plena naturaleza. Mientras, sobre nuestras cabezas volará el águila real y en las riberas veremos al aguilucho lagunero anidando los veranos.

Muy próximo a la Hoya de Cervera, se encuentra el Macizo Volcánico de Calatrava, que con una extensión de 3.550 hectáreas constituye la unidad más extensa y uniforme de todo el complejo volcánico del Campo de Calatrava. Destaca por la gran diversidad y calidad de sus formaciones geológicas, entre las que todavía pueden apreciarse restos de antiguas coladas de lava. Algunos de los elementos naturales que contiene son los volcanes de La Conejera, de Setecientos y de La Encina; el cráter de Carboneras o los maares de Navalacierva, Acebuche, de Los Lomillos o de Hoya Negra.

En Abenójar está el Monumento Natural Laguna Volcánica de Michos, en un cráter circular de 550 metros de diámetro al pie de la sierra de Abenójar, conformando un conjunto de gran belleza. Encontramos fauna de especial sensibilidad como el lince ibérico, el águila imperial ibérica, la cigüeña negra y el buitre negro.

aguila imperial

ruta volcanes campo calatrava

cerro gordo

En Corral de Calatrava tenemos la Microrreserva Laguna de Caracuel, un humedal de marcado carácter estacional situado junto a la sierra de Perabad. Es la laguna principal de un complejo lagunar al que pertenecen también la laguna-manantial de Doña Elvira, la de Perabad, la lagunilla de la Dehesa, la de la Estación y otras menores. Desde la laguna se puede observar la bella estampa del castillo de Caracuel. Existe un observatorio de aves que se encuentra en el margen sur de la laguna.

Nuestra siguiente parada es un espacio espectacular entre los municipios de Alcolea de Calatrava y Corral de Calatrava: el Monumento Natural Volcán y Laguna de Peñarroya, un volcán que destaca por su magnífico cono de 60 m de altura –uno de los mejores ejemplos de edificación de tipo estromboliana– y la laguna que se formó cuando las lavas apresaron el arroyo del Lobo. La vegetación que nos rodea es de encinas, coscojas, enebros, retamares, y matorrales y juncos en la zona húmeda; algún lince ibérico y diversas aves utilizan la zona para nidificar o invernar.

Ciudad Real tiene muy cerca, en la pedanía de Valverde (a 10 km), un espacio natural de gran interés: el Monumento Natural Laguna De La Posadilla. Hay que estar en la Posadilla para llegar a imaginar la violenta explosión que generó la laguna, cuando el magma entró en contacto con el agua subterránea. El cráter originado tiene 500 m de diámetro y una profundidad en algunas zonas de hasta 100 metros.
Rodeada por el volcán de Fuentillejo, componen un paisaje que deja sin aliento. Alrededor, bosque de encinas, coscojas, lentiscos y cornicabras; cigüeñas blancas y negras, águila imperial, águila culebrera, águila real y buitre negro.

En las inmediaciones podremos ver con facilidad xenolitos: pequeños fragmentos del manto arrastrados y lanzados por el magma en su ascensión.

Y muy cerquita, en Alcolea de Calatrava, encontramos el Volcán de la Santa Cruz, formado por un cono de piroclastos. Una antigua excavación nos va a permitir entrar en el interior del cono y observar las características de los piroclastos.

Te recomendamos pasear y conocer Alcolea de Calatrava, comprar productos locales, como sus ricos garbanzos criados en los “negrizales”, coladas de lava erosionadas por el paso de los siglos.

Con todo, una ruta por el Campo de Calatrava, supone una gran sorpresa para los amantes de la naturaleza. Hay que tener una sensibilidad especial para admirar estos paisajes tan poco explorados: grandes zonas esteparias y llanas mezcladas con monte mediterráneo y sierras bajas, y, apareciendo como oasis en el desierto, algunos de los mejores humedales del centro de la península, durante muchos meses del año llenos de vida animal.

Una ventana al pasado de la Tierra que nos enseña los procesos y acontecimientos que ocurrieron hace millones o miles de años y los que ocurren en la actualidad; los animales y plantas que poblaron nuestro planeta; la relación existente entre los elementos geológicos y la biodiversidad y el uso y aprovechamiento de los recursos geológicos, rocas y minerales, a lo largo de la historia.

campo de calatrava

Proyecto Geoparque Castilla la mancha

Proyecto Geoparque Volcanes de Calatrava

Desde hace unos años la Diputación de Ciudad – Real, Universidad de Castilla La Mancha, Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, ayuntamientos del Campo de Calatrava, asociaciones y empresas, sensibilizadas con la riqueza cultural y natural del Campo de Calatrava, trabajan conjuntamente en el Proyecto Geoparque Volcanes de Calatrava.

Un geoparque es un territorio que contiene tanto un patrimonio geológico singular como una estrategia de desarrollo sostenible propia, abierto al mundo para ser conocido.

No es una figura de protección geológica ni lo pretende –aunque desde los geoparques se pueda contribuir a la protección del patrimonio geológico–; de hecho, los geoparques se interesan tanto en la calidad de vida de sus habitantes como en su riqueza geológica.

Los objetivos principales de este Proyecto Geoparque Volcanes de Calatrava son:

  • Desarrollo socioeconómico sostenible de este territorio.
  • Conservación del patrimonio natural y cultural.
  • Fomento de la investigación, la divulgación y la educación.
  • Declaración por parte de la UNESCO como Geoparque, y la inclusión en la Red Mundial de Geoparques.

volcan campo calatrava

Proyecto Geoparque Volcanes Campo de Calatrava

Planifica tu ruta por los volcanes con nosotros. Solicita más información o recomendaciones para preparar tu escapada por el Proyecto Geoparque Volcanes de Calatrava AQUÍ

Un artículo de Pedro Castellanos Triviño y Antonio Bellón Márquez para sabersabor ©

Publicado el Deja un comentario

Tejera Negra, la vitalidad de un hayedo insólito

El Hayedo de Tejera Negra, Patrimonio Mundial de la UNESCO, forma parte del Bien Natural “Hayedos primigenios de los Cárpatos y otras regiones de Europa”


El primer haya solitaria aparece a la izquierda de la pista forestal que conduce al corazón del bosque, rodeada de una alfombra del verde rabioso de la gayuba húmeda. No se sabe cómo ha podido sobrevivir a la industria maderera, al carboneo y al calor, pero crece ahí como una unidad de medida del bosque. Posee la copa amplia y redondeada que caracteriza los ejemplares aislados y estira las ramas al cielo entre amenazadoras y suplicantes. Con toda seguridad anuncia la excepcionalidad de uno de los hayedos más meridionales de Europa.

El resto de ejemplares se reparten en edades: los más jóvenes en los lugares más accesibles, como en la senda de Matarredonda, donde también crece un tejo testimonial y antiguo; los más viejos en los lugares más inaccesibles, en las cabeceras de los ríos Lillas y Zarza; los desmochados, por doquier.

El hayedo de Tejera Negra constituye una especie de isla vegetal en la cordillera Central, pudiendo ser considerado el escombro botánico de una masa forestal gigantesca diezmada por la influencia humana y el cambio climático regional.

El haya es un árbol muy común, pero en el centro de Europa, típico de lugares húmedos y que, en España, se concentra en la mitad norte, sobre todo en Navarra.
Sicilia y la sierra de Ayllón, donde se encuentra Tejera Negra, constituyen excepciones forestales en la distribución geográfica de los hayedos.

De los tres enclaves de hayas que se aferraron a la sierra del Sistema Central: en Madrid, Montejo de la Sierra; Riofrío de Riaza en Segovia y Tejera Negra en Guadalajara, es este último el de mayor extensión y riqueza faunística y botánica.
Las hayas de Tejera Negra debieron de establecerse aquí en una época remota en que el clima era más frío y húmedo que el actual. Hoy, estos árboles todavía encuentran refugio en valles umbríos, laderas norte y canchales escasamente expuestos al sol pero sometidos a nieblas, vientos y lluvias.


El carácter de excepción que reviste el bosque del hayedo de Tejera Negra consiste en crecer allí donde nadie lo podía esperar


El ser humano se sirvió de estos árboles hasta casi agotarlos para fabricar arcos de guerra, muebles y carbón vegetal.

En otros tiempos, piras de troncos de hayas, brezos, robles, encinas y melojos recubiertos de paja y tierra ardían en una combustión controlada, casi exenta de oxígeno, para convertir la preciada madera en carbón vegetal. Este combustible era repartido luego entre los pueblos de los alrededores y transportado a las capitales (Madrid, Guadalajara…) hasta convertirse en rescoldo de brasero. En travesías que sólo los pájaros pueden realizar podría observarse el lugar ocupado por aquellos hornos circulares de 25 metros de diámetro, colocados al tresbolillo, como volcanes extinguidos a quienes la naturaleza todavía no ha conseguido olvidar.

La consecuencia de las talas sucesivas (la última se produjo hace unos 50 años) es que, paradójicamente, a pesar de su antigüedad, el hayedo es joven y homogéneo. Sólo en los lugares más profundos del valle, en los cortados de más difícil acceso en los que la explotación no parecía rentable por lo abrupto del terreno, crecen las hayas centenarias. En la solana del río Zarzas y en el barranco que da nombre al Parque (Tejera Negra) es donde la majestuosidad del bosque que causa respeto, temor o admiración –y en el que Caperucita, Blancanieves o Pulgarcito podían haber pasado los peores momentos de su existencia-, se convierte en hojarasca ocre y corteza lisa y cenicienta.

En este bosque donde las hayas han tenido que luchar por su supervivencia frente a la especie humana, también han librado batalla contra plantaciones, más o menos afortunadas, de pino silvestre. En lugares donde ambas especies combatían en igualdad de condiciones, las ramas de las hayas fueron decapitando las copas de los intrusos y asfixiándolos a continuación gracias a su corpulencia, contradiciendo así todas las teorías sabias sobre la escasa capacidad de regeneración de los hayedos meridionales.


El hayedo de Tejera Negra (Guadalajara) está configurado por los ríos Lillas y Zarzas, que nacen en el valle glaciar de la Buitrera


Avanzando a pie, paralelos al curso del río Zarzas (también denominado Sorbe o de la Hoz) y acompañándolo hacia su nacimiento, puede verse cómo el valle se cierra por picos que quisieran alcanzar los 2000 m de altitud. El circo del valle se cierra en torno a la Atalaya (1887 m), Tejera Negra (1914 m) y Tiñosa (1971); y otros que consiguen superar los 2000 m dispuestos a lo largo de la cuerda de las Berceras y ocultos con frecuencia por la niebla, como el Alto del Porrejón (2012 m) y la Buitrera (2046 m). La máxima elevación del macizo la ostenta el pico del Lobo con 2272 m.

Hasta bien entrada la primavera, algunos neveros obstinados alimentan los arroyos que vierten su caudal en las aguas del río Zarzas.
En Tejera Negra, también crecen otros árboles como robles, acebos, serbales, cerezos silvestres y abedules, pero la vegetación no se distribuye al azar, sino que tiene predilección por asentamientos concretos, en función sobre todo de la altitud… por encima de los 1800 m, cota hasta la que también llegan los pinos, sólo crecen pastos, resistentes a las inclemencias del tiempo y a la deshidratación provocada por el viento que sopla de manera casi constante en los collados.

Las aves encuentran en el haya protección y refugio para establecer sus nidos. La corteza lisa de los árboles y el suelo despejado son factores que favorecen la elección de las copas de los árboles por algunas especies, como las águilas reales. Y por supuesto los roquedos para los buitres leonados y halcones abejeros.

Entre los grandes mamíferos, la desaparición del lobo en los años cincuenta es la ausencia más significativa, dejando el camino libre al zorro, gato montés, garduña, tejón y comadreja. Las nutrias dentro del agua. El mayor herbívoro es el corzo, al que no es difícil ver fugazmente atravesando algún calvero del bosque en busca de pasto fresco.


Merece la pena presenciar el espectáculo cromático que cada Otoño produce su singular y grandiosa riqueza forestal, con una extraordinaria y sorprendente explosión de colores


A medida que la carretera de Ayllón se aproxima a la tierra de Galve, el color rojizo de la tierra desaparece hasta convertirse en un caos pizarroso sobre el que crecen, precisamente, las hayas.
Estas lajas de pizarra han permitido la construcción de edificaciones tanto para los humanos como para el ganado (taínas). Ahora son testimonios del pasado.
La prosperidad de estos pueblos, que no eran más que premios otorgados a la aristocracia feudal como pago a los servicios prestados durante la Reconquista, estaba basada en el aprovechamiento de la tierra dedicada al pastoreo.

La disminución de la trashumancia y la regresión del sistema pastoril significaron la decadencia de la zona a partir de principios del siglo XX y a todo lo largo de él. Es como si los pueblos de esta sierra hubieran adelantado en medio siglo a la emigración de las gentes a las ciudades.
El resultado es el envejecimiento de la población y el abandono de las localidades, con el consiguiente riesgo de pérdida definitiva de los valores culturales locales.

Entre los pueblos más cercanos a Tejera Negra, Galve destaca por haber poseído un pasado esplendoroso del que rinden cuenta las tres ermitas, el castillo de los Zúñiga y la iglesia de planta rectangular de la Asunción.
A escasos kilómetros de Cantalojas, la carretera local deja a un lado a Villacadima, pueblo abandonado que parece estar dormido. El paso del tiempo y la desidia lo convirtieron en morada de fantasmas y refugio de recuerdos. En ningún momento más oportuno que el presente, Villacadima es merecedora de nombre: la palabra cadima, de origen árabe, significa vieja.

Los libros de geología dicen que Cantalojas se asienta sobre una llanura de calizas procedentes de la era Terciaria, pero al llegar a esta localidad es mucho más gratificante mirar al cielo que al suelo: en función de la hora del día no es difícil descubrir por encima de las fincas y tejados del pueblo alguna bandada de buitres leonados que descienden, volando en círculos, desde las más altas cumbres del macizo de Ayllón en busca de las carroñas dispersas por los valles.

En cualquier época del año es gratificante una visita al hayedo de Tejera Negra: en primavera, las hojas hacen derroche de color verde vivo, mientras que en otoño la luz y el suelo se tornan ocres. En pleno verano, el tupido follaje ofrece frescor y, en invierno, el bosque entero es un misterio. Inolvidable.


Un artículo de Antonio Bellón Márquez para sabersabor.es ©


Próximos destinos: Ruta de la Arquitectura Negra o de los “pueblos negros” y Ruta del Románico Rural de Guadalajara

Publicado el Deja un comentario

La Huerta Manchega

portada huerta manchega Campo de Montiel turismo sostenible

A finales de los años 60 del siglo XX, la última etapa de la Edad Media se oía y se veía en los pueblos del Campo de Montiel, en multitud de estampas cotidianas que para cualquiera de los escasos forasteros que se aventuraban a explorar estas tierras remotas; parecían algo irreal, fantástico e insólito


El traqueteo lento y repetitivo de los carros de los hortelanos procedentes de El Romeral. Antigua dehesa boyal transformada en inmensa huerta entre Villanueva de los Infantes y Fuenllana que abastecía durante todo el verano y principios del otoño las frescas despensas encaladas, donde reposaban también los chorizos en la pringue de las orzas. Y los quesos y las perdices en escabeche y los jamones colgados. Bodegones propios de los grabados de Gustavo Doré para el Quijote.

Huertas en el Campo de MontielHuertas en el Campo de Montiel

Despensa de La ManchaDespensa de La Mancha

En las partes sombreadas de la plaza, las fachadas orientadas al norte, perduraba más tiempo la fresca sombra hasta casi el mediodía. Momento que ya estaba todo vendido y la caravana de carros y tartanas ordenaba su regreso por el camino de la Huerta del Cura o de La Solana. Unos hacia Villanueva de los Infantes, otros hacia las huertas del Romeral.
Por las mañanas bien temprano. Antes de que el implacable sol del augusto verano calentase la tersura viva y apetitosa de los sabrosos tomates, pimientos, judías verdes, calabacines, zanahorias, patatas, cebollas… Los carros llegaban al pueblo haciendo retumbar el empedrado de las calles al tiempo que las herraduras de las mulas y borricos avisaban con naturalidad y sosiego que en breves instantes, el mercado medieval de la plaza quedaría constituido como todos los lunes, desde la Edad Media.
A la sombra del carro, el fiel perro del hortelano, sesteando y vigilando. Las sandías abiertas como inmensos rubíes expuestas a los sedientos ojos de los compradores. Montones de melones chinos y de corteza. Calabazas, ristras de ajos. Todo pura y llanamente natural. Abonado con el estiércol de las mismas mulas que araban y acarreaban.

El burro y el hortelanoEl burro y el hortelano

Tomates de la huerta manchegaTomates de la huerta manchega

Ver la caravana, tranquila, caminando sin tiempo. Detenida en la historia, transitando el siglo XX como si fuera el XVIII o incluso el XIII, cuando todavía este legendario Campo de Montiel formaba parte ya por breve tiempo de la Cora de Jaén. Cuando todavía éramos andalusíes y formábamos parte de la tierra más culta de Occidente con capital en Córdoba; esta tierra heredada por La Mancha de los árabes que la regaron con norias y acequias en la multitud de alquerías que la alimentaron, aún hoy en el XXI permanece inmersa en esa atmósfera rural y hortelana que abastecía de vitaminas multicolores la salud de sus moradores.

La noria, clave en la huerta manchegaLa noria, clave en la huerta manchega

El pozo de la huerta manchegaEl pozo de la huerta manchega

Los atardeceres de verano, ya no dejan ver las norias de sangre con un pobre burro condenado a dar vueltas al ronde con los ojos vendados regando la tierra. Pero sí hacen ruido con los escasos motores que activan los pocos artes de hierro que todavía empapan por goteo buenos bancales de pimientos, tomates, espinacas, acelgas y judías.
También nos quedan las casas de las huertas heredadas de las alquerías. Donde vivían los hortelanos desde mayo hasta los Santos. Donde El Romeral y la Frescura en Villanueva de los Infantes, constituían curiosos poblados de hortelanos con hábitat disperso. Campos salpicados de huertas adornados con pequeñas casas de una planta. Cuya traza y distribución responden a la más estricta utilidad. Cocina con chimenea, dos pollos a los lados para dormir, un portal pequeño dormitorio a un lado. Las más elementales.
Lo mismo pero además con corral y cuadras adosadas al cuerpo principal para las más completas. Pero todas con la misma imagen. Hermosa imagen de un mundo rural ancestral que originó toda una forma de vida.

La casa de un hortelano en el Campo de Montiel
La casa de un hortelano en el Campo de Montiel

Sería muy oportuno comenzar a valorar esta zona de huertas y además de servir de abastecimiento y rentabilidad agrícola, multiplicaran sus recursos siendo puestas en valor como atractivo turístico y cultural. Conservar y potenciar su arquitectura y la posibilidad de horticultura saludables a través de cultivo ecológico.
Es curioso que de los cientos de norias que abastecían las cuantiosas huertas de Villanueva de los Infantes, Alcubillas, Fuenllana, Almedina, Montiel y varios pueblos más de la comarca, apenas queden ejemplos originales. Al igual que las construcciones que servían de refugio y almacén para los hortelanos.
Pero con todo, si se desea, se está muy a tiempo de preservar un patrimonio cultural excepcional que bien puede servir de complemento económico y entretenimiento ocioso a todos aquellos que valoran la belleza de lo auténtico y lo cultural. Tanto el paisaje que acoge las huertas como el valor de los elementos arquitectónicos y etnográficos que las componen constituyen un testimonio de valor excepcional de la trayectoria histórica de esta singular comarca del Campo de Montiel.
Distinguida entre otras muchas cosas, por ser a la vez, la tierra de origen de los primeros pasos de las aventuras de Don Quijote y la única tierra andalusí de La Mancha.
Tesoro y valores que suman a los muchos que posee este rincón de Castilla a los pies de Sierra Morena. Donde el pimiento de Villanueva de los Infantes espera con paciencia ese lugar que le corresponde como uno de los mejores productos de la tierra. Donde el pisto manchego espera desde siempre a ser considerado por el mundo entero como uno de los platos más saludables y deliciosos de la gastronomía manchega.

La alegría de la huerta. RecuerdosLa alegría de la huerta. Recuerdos


Un artículo de Salvador Carlos Dueñas Serrano

Publicado el 1 comentario

Sierra Morena. Último refugio natural de Europa

sierra morena

Desde la vertiente atlántica hasta las sierras más cercanas al Mediterráneo, el Sur de España, como un vergel hispano-árabe crece abrigado de los fríos vientos norteños, al cobijo y la intimidad de las poderosas murallas de Sierra Morena.
La abundante cobertura vegetal, alimentada por innumerables cursos de agua multiplica las posibilidades de vida en infinidad de especies animales. Algunas únicas en el mundo como el lince ibérico, el águila imperial ibérica y el lobo ibérico.
Nueve espacios protegidos articulan el territorio dividido en seis con la figura de Parque Natural y tres con la de Paraje Natural. Donde es posible apreciar y disfrutar como en escasos lugares de Europa la plenitud del bosque mediterráneo. No en vano es junto con Doñana el mejor sitio para la observación del lince. Habiendo desarrollado toda una industria turística en torno al ocio en el medio natural, desde excursiones, senderismo, deportes de aventura, safaris fotográficos y observaciones científicas; que compensan de modo sostenible la transformación de la tradicional economía de subsistencia relacionada con los antiguos oficios serranos, a usos modernos que conservan el medio y potencian sus valores.

paisaje-en-sierra-morena-autor-sba73

Paisaje en Sierra Morena. Autor, SBA73

lince-iberico-autor-alejandro-garcia

Lince ibérico. Autor, Alejandro García

Esta tierra vieja y agreste, que en tiempos lejanos y desconocidos por los homínidos constituía la primera orilla de mar de la parte meridional de la península, cuando todavía ni La Baetica ni Al-Andalus habían emergido de los fondos marinos, ni el Guadalquivir la había construido palmo a palmo su valle aluvial con depósitos sedimentarios desde las cumbres de Cazorla hasta la bahía de Cádiz. Tampoco los dinosaurios tuvieron ocasión de conocerla, pues desaparecieron antes de la formación geológica del territorio que hoy conocemos por Andalucía. Tan sólo un testimonio de icnitas que recuerda otro mundo y otro tiempo. Otros paisajes en otra dimensión que contenían la vida más salvaje que jamás conocieron estas latitudes.
Quizá las huellas de dinosaurio de Santiesteban del Puerto en El Condado de Jaén, en las estribaciones de Sierra Morena, sean el testimonio natural y cultural más patente de lo efímera que es la vida y lo relativo que es el tiempo. Permaneciendo petrificadas desde edades remotas, antes de la existencia del ser humano, hasta convertirse precisamente, por la existencia del mismo, en un factor cultural y natural que confiere valor al territorio y a la propia historia de la humanidad. Constituyendo un valor excepcional desde puntos de vista científicos y turísticos.

paisaje-agreste-autor-tuscasasrurales

Paisaje agreste. Autor, Tuscasasrurales

Si logramos llegar a tiempo y encontramos la fórmula que equilibre la riqueza natural y cultural de la serranía más culta y universal de España, precisamente por haber servido de retiro meditativo a Don Quijote, y contener el mejor reducto de bosque mediterráneo ibérico; puede que las generaciones venideras dispongan de la oportunidad de crear nuevos recursos turísticos especializados en la observación del rey clandestino de la fauna ibérica. El mítico, legendario y noble cánido que ha dado a la humanidad, nada más y nada menos que al mejor amigo del hombre, de donde derivan todas las razas de perro que tanta compañía, fidelidad y protección regalan a los demasiadas veces, ingratos humanos.
Todavía hoy, puede uno sobrecogerse escuchando el aullido del lobo en las noches de luna, los amaneceres y atardeceres de los paisajes más agrestes del viejo continente, oyendo desde las peñas prominentes de las laderas de los frondosos valles, el tantas veces temido aullido del lobo. Tan mal vendido y tan mal cuidado por esa serie de intereses mezquinos que tratan de bandido al noble y ennoblecen al perverso.

manada-de-lobos-ibericos-autor-juan-jose-gonzalez-vega

Manada de lobos ibéricos. Autor, Juan José González Vega

El mundo actual bien puede permitirse la designación de Parque Nacional de Sierra Morena, anteponiendo sus valores naturales ante otra serie de intereses que merman y degradan su irrepetible conjunto de recursos, frente a otro tipo de actividades que lentamente restan contenido a su delicado equilibrio.
Por supuesto que al fin y al cabo el mensaje de este artículo pretende hacer reflexionar acerca de si a todos nos compensa privarnos para siempre de espacios que inciden muy directamente en el bienestar general de la sociedad o abandonarlos a la suerte de ser gestionados por planteamientos que ante todo priman el rendimiento económico inmediato por medio de usos que proporcionan mucha riqueza a unos pocos, a costa de empobrecer lo que bien puede rentabilizarse para todos.
A todos nos corresponde implicarnos y participar del conjunto de la sociedad para informarnos, formarnos y atender a criterios de sostenibilidad a largo plazo que además de no afectar a los intereses y derechos privados y de particulares, también favorezcan la distribución de la riqueza al mayor número de personas con los parámetros de calidad deseables en una sociedad civilizada y moderna.
Dar una opinión concreta acerca de si es positivo o negativo que nos privemos de la existencia de especies como el lobo en ambientes tan poco habitados como Sierra Morena, que además componen uno de los más importantes enclaves naturales de Europa, me parece innecesaria, ya que la lógica y el sentido común hablan por sí mismos.
Poseemos suficientes medios para evitarlo sin que ello signifique perjuicios para nadie, y a la vez sirva de revulsivo económico para la zona de forma sostenida en el tiempo y sostenible con el medio. Sin que afecte a actividades paralelas como la caza o la ganadería. No veo hasta qué punto el ser humano posee más derecho que otros seres vivos a multiplicarse de forma ilimitada, limitando los recursos de todos.
En cualquier caso, como bien dice la cita: “Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Según los científicos el tiempo medio de vida de una especie en la Tierra es de un millón de años. Dentro de los cuales por supuesto habremos hecho que desaparezcan infinidad de ellas, entre otras, los humanos.

atardecer-autora-raquel-perez

Atardecer. Autora, Raquel Pérez

____________________________
Un artículo de Salvador Carlos Dueñas Serrano
____________________________
Fotografía de portada de Jose Luis Anta

Publicado el 1 comentario

Hacia un Turismo Sostenible

Determinados lugares de España están catalogados dentro de las zonas del mundo con mayor presión turística, sobre todo en los últimos años en los que circunstancias económicas y sociales han favorecido un incremento antes nunca visto.
Si bien este hecho supone un notable beneficio mercantil para algunas economías locales, hay que considerar sus consecuencias sobre el patrimonio natural y cultural de las zonas receptoras de visitantes.
Los principales impactos sobre el medio pueden resumirse en:
• Cambios en los usos del suelo para crear las infraestructuras necesarias de alojamiento, transporte, gestión de residuos, etc. Esto genera la destrucción directa de ecosistemas, la fragmentación de otros, contaminación y la pérdida general de biodiversidad a menudo de forma irreversible.
• Mayor demanda de recursos, a menudo ya limitados, como el agua y el suelo, provocando graves situaciones de sobreexplotación, agravadas por la gran concentración de turistas en el tiempo y en el espacio.

Nuestras aguas

Nuestras aguas

Sin una buena gestión y planificación, este turismo puede provocar impactos adversos, no sólo sobre el medio, sino también sobre las poblaciones que lo acogen y sus valores culturales, hecho que a medio-largo plazo retraerá el número de turistas por la falta de atractivo del destino y la creciente demanda de calidad medioambiental.
Por esta razón, desde la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, celebrada en Lanzarote en 1995, gobiernos, organizaciones internacionales y agentes turísticos reconocen la necesidad de implementar una gestión exigente que minimice los impactos negativos sin mermar los beneficios.
De ella nace la Carta del turismo sostenible, conocida como Carta de Lanzarote, redactada por los asistentes a la Conferencia, que se considera el primer documento de referencia sobre esta actividad.
Reconoce el turismo como necesario y enriquecedor para el desarrollo de los pueblos, pero también como una actividad ambivalente, dado que puede aportar grandes ventajas en el ámbito socioeconómico y cultural, y al mismo tiempo contribuye a la degradación medioambiental y a la pérdida de la identidad local, por lo que debe ser abordado desde una perspectiva global.
Siendo el turismo un potente instrumento de desarrollo, puede y debe participar activamente en la estrategia del desarrollo sostenible y debe gestionarse de forma que se garantice la perdurabilidad de los recursos de los que depende.

Nuestros pueblos

Nuestros pueblos

Aplicando pues al sector turístico el principio de Desarrollo Sostenible, podríamos definir el turismo sostenible como aquel que satisface las expectativas económicas y las exigencias ambientales, respetuoso con el medio natural, cultural y social, y con los valores de las poblaciones receptoras, que potencia el intercambio de experiencias entre residentes y visitantes, y repercute los beneficios de forma justa y equitativa.
En este contexto los espacios rurales y naturales se conforman como los nuevos escenarios del turismo sostenible, acuñándose diferentes términos para designarlos: turismo rural, ecoturismo, turismo verde, turismo de naturaleza, turismo ornitológico, turismo solidario, turismo responsable,…..y así un buen número de denominaciones que encierran contenidos similares aunque con diferentes matices y modalidades, desde la puramente placentera, hasta la interpretación y didáctica del paisaje, pasando por las actividades deportivas y de aventura en el medio natural.
«Ecoturismo, turismo sostenible, turismo ambientalmente responsable, son términos definidos por una misma esencia: son modalidades de turismo no extractivas, en las que el poblador local pasa de ser un elemento decorativo a ser actor de su propio destino; en las que la naturaleza pasa de ser una mina de recursos finitos a ser una compañera de viaje de la industria turística; y esta cuida el medio ambiente por compromiso ético, por inteligencia económica y por razones de mercado”. De Juan (1994).

SONY DSC

Nuestros campos. Autor, M. Moraleda

La potenciación y gestión de un turismo rural y natural, sea cual sea su modalidad, es un importante reto y debe hacerse de forma muy fina ya que se desarrolla en áreas de gran fragilidad. El actual auge, relacionado con una nueva perspectiva comercial y con el agotamiento del modelo de turismo de sol y playa, debería ser contenido y regulado para no caer en los errores y fatales consecuencias del modelo de costa.
Bien administrado globalmente, pone en valor el patrimonio social, cultural y natural de comarcas rurales afectadas gravemente por el despoblamiento, cuando no por el abandono, posibilitando importantes recursos económicos directos (alojamiento, restauración, comercio local, guías…) que fijan población al crear nuevos puestos de trabajo; diversificando y dinamizando el desarrollo rural, y fortaleciendo acciones e iniciativas de conservación.
En todo ello juegan un papel destacado las empresas turísticas y los propios turistas que deberán asumir un código ético para cumplir con los fines que lo definen, garantizando que los atractivos y valores ecológicos se perpetúen en el tiempo sin degradarse y que las modalidades sean acordes con la vocación y limitaciones del territorio.

Nuestros bosques

Nuestros bosques

____________________________
Un artículo de Antonio Bellón Márquez
____________________________