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9 destinos con encanto para visitar en Castilla – La Mancha

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Castilla – La Mancha es conocida por el universal Hidalgo de Cervantes; por Toledo, la ciudad de las tres culturas; o por las famosas casas colgadas de Cuenca

Nos apasiona el turismo de interior, con esas escapadas que se planifican con poco tiempo de antelación y terminan siendo un soplo de aire fresco con el que romper con el día a día.
Hoy os proponemos descubrir algunos de los destinos más sorprendentes de nuestra región. Lugares con una historia y un carácter propios que se abren generosamente al paso de todo aquel visitante decidido a llegar hasta ellos. ¿Nos acompañas?

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Uclés

Ubicado al noroeste de la provincia de Cuenca, a los pies de un cerro escarpado y atravesado por el río Bedija, se encuentra Uclés, un encantador pueblito que sorprende por la riqueza de su patrimonio artístico, el cual le convierte en una de las joyas de Castilla – la Mancha.

Con una variedad de monumentos de carácter civil y religioso, Uclés posee uno de los más importantes conjuntos histórico – artísticos de Cuenca, del cual destaca su impresionante Monasterio, considerado un emblema para la localidad y para la provincia en sí misma. Este pueblo conquense conserva su antaño estilo medieval, todavía representado por su castillo y sus murallas que se extienden sobre la ladera, así como diversas casas solariegas que salpican sus calles y que reflejan el esplendor de aquella época.

No dejéis de probar los distinguidos vinos con D.O. de Uclés.

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Alarcón

Enclavada en mitad de las hoces que dibuja el Júcar, la población de Alarcón es un tesoro escondido entre las estribaciones conquenses. Se trata de una localidad que aúna la riqueza patrimonial que encierran sus calles con la situación en mitad de un marco natural incomparable. La antigua iglesia de San Juan Bautista, reconvertida en el Centro de Pintura Mural de Alarcón, o su impenetrable fortaleza en la parte más alta del cerro son sólo algunas de las maravillas que te esperan en este rinconcito manchego.

Tampoco puedes perder la oportunidad de recorrer las Hoces del Júcar en una de sus múltiples posibilidades, bien sea a pie, a caballo o incluso en piragua.

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Tembleque

Esta villa toledana conserva en su casco histórico, plagado de ermitas y casas hidalgas, todo el sabor de los siglos pasados. Lo más llamativo de Tembleque es su característica Plaza Mayor, inaugurada por el mismo rey Felipe IV en 1653 y que es el prototipo de plaza manchega: un gran espacio cuadrado y porticado, con bellas balconadas de madera para los asistentes a los festejos celebrados en la plaza, especialmente aprovechados cuando se convertía el lugar en una plaza de toros.

Sus fogones tampoco te defraudarán: prueba unas sabrosas perdices o el típico cordero en alguna de las múltiples elaboraciones que preparan sus restaurantes.

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Alcalá del Júcar

Encaramado a la piedra de un meandro del río Júcar se alza un viejo castillo árabe que corona uno de los pueblos más pintorescos y de postal de la provincia de Albacete: Alcalá del Júcar.

Antes de subir por sus empinadas calles, incluso de asomarse en el puente romano, os quedaréis boquiabiertos con el emplazamiento superlativo de este pueblo, uno de los mejores rompedores de tópicos con los que cuenta Castilla – La Mancha.

Allí las casas blancas son parte de la propia montaña y vigilan desde su atalaya la hoz que el Júcar se ha ocupado de diseñar con un tesón medido en millones de años.

Así es Alcalá del Júcar, bello por fuera y por dentro. Una auténtica caja de sorpresas que merece la pena saborear a fuego lento.

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Alcaraz

De Alcaraz fue el arquitecto Andrés de Vandelvira, el mismo que se encargó de forzar las leyendas renacentistas de Úbeda y Baeza, entre otras. Pues en esta villa albaceteña encaramada a los pies de una serranía verde este genio aprovechó su largo legado medieval, con castillo en altozano, para adecentarlo al estilo que imperaba en la época, el Renacimiento. Hoy día su bella Plaza Mayor esta entre las mejores de Castilla – La Mancha, y buena parte de la culpa la tiene el propio Vandelvira, con esa cercanía extrema de dos torres (la de la iglesia y la del Tardón) que conviene admirar desde todas las perspectivas y ángulos posibles. Todo ello ligado a pórticos y edificios de lonja realmente magníficos.

Alcaraz nos ofrece una pérdida apetecible en sus calles en busca de la intrincada portada de la aduana, de sus muchas casonas nobles y patios escondidos.

Y ya de paso, desde allí, quebrar los tópicos de Albacete disfrutando de la Sierra del Segura y Alcaraz y su tremendo valor paisajístico y cultural.

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San Carlos del Valle

San Carlos del Valle

Al este de la provincia de Ciudad Real, arrastrando una historia de cristos milagrosos y peregrinaciones, se encuentra la interesante localidad de San Carlos del Valle. En esta población, con una ordenación urbana poco corriente en la región, el impresionante conjunto formado por la Plaza Mayor y la iglesia del Santísimo Cristo del Valle atrae todas las miradas.

Se trata de una bonita plaza porticada con balconadas de madera que sirve de atrio para la monumental iglesia (divisable desde varios kilómetros a la redonda), uno de los más destacados templos tardobarrocos que encontraremos en esta comunidad autónoma.

La iglesia fue construida para albergar a la gran cantidad de peregrinos que una vez atrajo la imagen del Cristo Milagrero albergada en su interior.

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Viso del Marqués

Ni el más pintado podría imaginarse que en la frontera manchega con Despeñaperros y la vecina Andalucía, en plena llanura, se dieran tantas rarezas. Como que haya un palacio renacentista italiano como el del primer Marqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán (héroe de Lepanto), que parece haberse teletransportado de la Toscana a La Mancha con techos y paredes pintados con detalladas escenas bélicas de la hasta entonces Armada invencible.

Y que dicho palacio sea sede del Archivo General de la Marina cuando la playa más cercana queda a más de trescientos kilómetros. O que en la iglesia principal cuelgue un caimán traído de las Américas y haya descansado por una noche el cuerpo muerto de la reina católica Isabel de Castilla camino a su última morada en Granada. Un pueblo sorprendente.

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Fuenllana

Conserva el tipismo de los pequeños pueblos manchegos, con sus habitantes viviendo de la agricultura tradicional y las aguas de la zona.

Villa rural manchega por excelencia, fue descubierta con sorpresa a principios del siglo XX por el famoso fotógrafo francés Charles Alberty ‘Loty’, cuyas fotos se mostraron en la Exposición Universal de Barcelona en 1929. Un magnífico ejemplo de lo que debe ser un pueblo con estilo propio, integrado en su paisaje, su historia y su cultura.

Entre sus monumentos podemos visitar el Convento de la Orden de San Agustín, lugar del nacimiento de Santo Tomás de Villanueva, con un impresionante claustro porticado. También, la iglesia fortaleza de Santa Catalina.

Tiene hermosas, limpias y cuidadas calles y cuatro plazas en las que descansar o charlar con los amigos, la Plaza de la Calle Iglesia, la de Santo Tomás de Villanueva, de D. Antonio Rodríguez Huéscar y la Plaza del Convento. Cada una tiene su impronta y su carácter, todas agradables y con vivencias.

Este urbanismo amable se trasforma en fiesta y alegría todos los meses de julio cuando los vecinos rememoran con sus mejores galas y sus buenos productos y gastronomía las célebres Bodas de Camacho, del inmortal Don Quijote de La Mancha.

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Villanueva de los Infantes

¿Qué decir de la capital del Campo de Montiel? Esta villa se convirtió en próspera sede de la Orden de Santiago, y morada y descanso de algunos de sus ilustres miembros.

El más conocido, Francisco de Quevedo, quien tras perecer en una celda del convento de Santo Domingo y no pocos entierros descansa por fin en la iglesia de San Andrés.

Pero durante el XVII, época de la que forman buena parte los más de 200 edificios protegidos y los blasones de las fachadas solariegas que dibujan este mapa repleto de prodigios, anduvieron por aquí Jiménez Patón impartiendo gramática, Quevedo distrayendo su destierro, Lope de Vega ignorando a Cervantes, y Cervantes, más grande que ninguno, olvidando a su vez, acordarse de esos lugares y esas gentes que bien conocía hasta el fondo de sus más profundas miserias.

Conjunto Histórico – Artístico Nacional (bien merecería ser Patrimonio de la Humanidad) y Cuna del Quijote, según algunos estudiosos, es realmente maravilloso descubrir esta villa, una de las más bellas de nuestro país y centro de la Comarca del Campo de Montiel, citada hasta cinco veces por Miguel de Cervantes en su universal obra “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha“.

Iglesias y conventos; plazas porticadas; pósitos, casas señoriales, palacios y calles; patios manchegos y antiguas cuevas y bodegas…Todo un viaje al irrepetible Siglo de Oro español.

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Razones para descubrir Albacete, la Nueva York de La Mancha

albacete

Te sorprenderá la gran oferta cultural y de ocio de esta gran ciudad

Bulliciosa y alegre para el comercio y la noche; tranquila y afable para el paseo; y sorprendente en su arquitectura, Albacete se levanta al este de Castilla – La Mancha como la “Nueva York de La Mancha”, tal como la describiera Azorín.

Cierto que las comparaciones son odiosas, y que la urbe americana es mucha urbe, pero, salvando las distancias, te sorprenderá la gran oferta cultural y de ocio de esta gran ciudad.

Aquí te ofrecemos algunas razones (podrían ser muchas más) para perderte por sus calles, plazas y jardines; visitar sus principales centros culturales; dejarse llevar por el bullicioso ambiente de sus comercios; y disfrutar de sus apreciados fogones.

cuchillero albacete

Su arquitectura

Albacete es una ciudad para pasear. La gran llanura sobre la que se levanta hace que la visita no requiera grandes esfuerzos y sea completamente accesible.

Si algo caracteriza la arquitectura más monumental de la ciudad son sus obras de estilo modernista, fruto de la pujante burguesía de finales del XIX y principios del siglo XX.

La Plaza del Altozano es ideal como punto de partida para tu visita. A primera vista, sobresalen su fuente, sus bonitos jardines y los magníficos edificios que la rodean. En un lateral de la plaza, encontramos la Oficina de Turismo, bajo la cual está el búnker construido durante la Guerra Civil Española como refugio antiaéreo. En Albacete estuvo, precisamente, la base de las Brigadas Internacionales, cuya historia te espera en el Archivo Histórico, pegado a la plaza de la catedral.

Justo en el centro de la plaza encontrarás el entrañable Monumento al Cuchillero de Albacete. El Mochilero (como también se le conoce) es una estatua que homenajea a la figura de los viejos vendedores de navajas. Todo un clásico de la ciudad.

casa cabot albacete

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posada del rosario albacete

Aquí también puedes admirar el antiguo ayuntamiento, activo hasta 1986 y hoy en día, reconvertido en museo municipal de la ciudad, en el que vale mucho la pena entrar a ver su escalera o sus altos techos de madera. Presume además de escudo y reloj en su magnífica fachada.

Enfrente encontrarás la fachada del Gran Hotel, de 1915, y no lejos de allí la casa Cabot, de la segunda década del siglo XX, con una espléndida fachada de labrado barroquismo donde el artista ha dado rienda suelta a la mitología en caprichosas formas geométricas, esculturas y gárgolas, todo ello rematado por una cúpula azulada.

Son muchos y variados los edificios que enriquecen el patrimonio albaceteño, pero te dejamos aquí un ramillete de recomendaciones de imprescindible visita en este recorrido: la Posada del Rosario, un maravilloso caserón manchego; el Palacio de la Diputación Provincial; el llamado Casino Primitivo, cuyos lujosos salones han dejado el juego para dedicarse en pleno a la hostelería de grandes banquetes; el antiguo chalet Fontecha o el museo de la cuchillería.

Pero, sin duda, la gran joya de este itinerario es el pasaje Lodares, la galería comercial más bonita de España con diferencia. Un espacio emblemático de la ciudad, diseñado según el modelo italiano de galerías comerciales de finales del XIX, como un artístico pasadizo que corta un sólido edificio entre dos calles, con una maravillosa cubierta metálica acristalada, columnas y esculturas de estilo clásico y portadas de acceso enrejadas sobre monumentales fachadas, especialmente la de la calle sur.

Es el rinconcito más querido y apreciado por los albaceteños. Dentro encontrarás pequeños comercios locales, los de toda la vida.

pasaje lodares albacete

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Sus museos y espacios culturales únicos en el mundo

Algunos de los edificios que albergan los museos albaceteños más destacados ya merecen una visita por su arquitectura.

Es el caso de la Casa del Hortelano, una joya modernista de verdes azulejos y amplios ventanales, que alberga el Museo de la Cuchillería: una interesantísima muestra en torno al mundo de la navaja albaceteña de carraca y demás objetos de filo y corte, un taller artesanal y toda la información al respecto.

La industria de la cuchillería es una de las más importantes de Albacete y entendida esta importancia es normal que tenga un museo propio tan original, con piezas espectaculares y curiosas que te van a encantar.

Imprescindible visitar el Museo Municipal, que alberga a su vez el Museo Internacional de Arte Popular del Mundo con más de 10.000 piezas de todos los rincones del planeta; y el Museo de Albacete que nos descubre la historia de la ciudad.

Y la biblioteca de los Depósitos del Sol. Una biblioteca muy especial. Ubicada en el barrio de Carretas, y que destaca tanto por su gran cúpula azul cómo porque en su interior alberga un tesoro arquitectónico repleto de cultura.
Un espacio que da gusto observar en silencio.

Lo curioso es que este maravilloso lugar fue construido en 1921 con otro propósito muy diferente: como depósito de agua potable.

museo cuchilleria Albacete

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Su agenda cultural

La actividad cultural de Albacete no defrauda. La programación teatral, cinematográfica y expositiva cuenta con varios “centros neurálgicos” como la Filmoteca, la Casa de la Cultura José Saramago, el Teatro de la Paz o Ea! Teatro.
Y es imprescindible echar un vistazo a la programación del Teatro Circo, referente cultural y un espacio escénico único en el mundo.

El Teatro Circo de Albacete es un edificio con doble función de teatro y circo, inaugurado por primera vez en el año 1887 y que constituyó el primer y durante muchos años, único ejemplo de edificio con fines lúdicos y culturales, construido ex novo, con que contó la, entonces incipiente, ciudad de Albacete. Una joya arquitectónica preparada para acoger tanto funciones teatrales como espectáculos de circo, de ahí su nombre.

En 1985 bajó el telón, pero la adquisición del edificio por parte del Ayuntamiento lo puso de nuevo en escena en el año 2002.
Hoy, una vez te acomodes en su interior y mirando hacia la cúpula, puedes sentir literalmente las estrellas.

Desde el año 2008 se celebra el Festival Internacional de Circo de Albacete. Un plan muy pero que muy recomendable.

teatro circo albacete

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Su gastronomía

Como en otras muchas cosas, Albacete te sorprenderá por su cuidada y variada oferta gastronómica. Una oferta que destaca por su tapas, pinchos y raciones (de lo mejorcito del panorama nacional), y también por unos fogones cada vez más atrevidos pero que siempre se empapan de la tradición culinaria de estas tierras manchegas.

Los gazpachos manchegos, la caldereta de cordero, las gachas, el atascaburras, el “ajo mataero”, el asadillo las carnes de caza y los quesos no faltan en la carta albaceteña, y saciarán, junto con los vinos de la tierra, tu paladar viajero.

Su ambiente

Para disfrutar de esos sabores es imprescindible que te acerques a sus tascas “de viejo”, sus modernos cafés, sus cafeterías de toda la vida, sus cervecerías al uso… salir de tapeo, de cañas, o de vinos es en Albacete una tradición, una costumbre y, en tu visita, casi una obligación, si no quieres perderte uno de los ambientes más populares y amables de la ciudad.

La “zona” entre la Catedral y la plaza del Altozano te ofrece algunas de las mejores opciones. Así llaman los propios albaceteños a las calles con bares de tapas.

Las principales son las calles Concepción y Tejares. Tapeo por el día, vermú por la tarde y fiesta por la noche, si se alarga el tapeo o si eres ave nocturna. El ocio al caer la noche en Albacete es apuesta segura.
Sea la hora que sea siempre tendrás mucha vida y ambiente.

Por cierto, que las tascas, situadas en el paseo de La Feria, son el alma de la ciudad cuando llega el calor.

Y si lo que necesitas es descansar y pasear, Albacete es una de las ciudades con más zonas verdes de toda España. Entre ellas destaca el Parque de Abelardo Sánchez, el más grande de toda la región, céntrico y muy apacible. De paseos agradables a la sombra de árboles centenarios puedes disfrutar en el Parque de los Jardinillos, el más antiguo y uno de los más animados de la ciudad; en el Parque Lineal, levantado sobre el antiguo trazado ferroviario; en el Jardín Botánico; o en el de la Fiesta del Árbol, con su imponente Depósito de Agua (aunque nunca llegó a cumplir su función) que se divisa desde buena parte de la ciudad.

zona albacete

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Su Feria

La Feria de Albacete es un referente festivo del panorama nacional. La diversión está asegurada. Diez días -del 7 al 17 de septiembre-, 24 horas sin tregua, en los que solo hay tiempo para la jarana y la alegría. Toda la ciudad se echa a la calle en un ambiente abierto y hospitalario, que tiene su epicentro en el recinto Ferial (conocido también como la Sartén o los Redondeles) que tiene su origen en el siglo XVIII.

Esta Sartén es una edificación única en el mundo, uno de los recintos feriales más antiguos de España, declarado Bien de Interés Cultural. Pero quizás lo que hace más especial a este ferial es que está “dentro” de la ciudad.

Cada año alrededor de 2 millones de personas pasan por Albacete; esta Feria es la fiesta que más días dura de toda España y una de las más multitudinarias.

Sea cual sea tu edad y tu ritmo, siempre encontrarás un plan apetecible y diferente. Si te gusta la fiesta, este es tu sitio.

En el recinto ferial (La Feria, a secas, lo llaman aquí) puedes pasar una jornada entera. Sin apenas moverte, puedes desayunar, almorzar, comer y cenar en diferentes restaurantes, puestos, carpas, terrazas; comprar gastronomía y artesanía; bailar, cantar o ver conciertos, masivos o reducidos, en diferentes escenarios; asistir a exposiciones, charlas, desfiles, presentaciones, espectáculos deportivos; disfrutar de las atracciones y juegos de feria… todo a cualquier hora y para cualquier edad.

¿Quedamos en el pincho?

feria albacete sarten

feria albacete

 

Se nos ocurren muchos más motivos para descubrir Albacete, pero dejaremos que seas tu quién complete estas razones con tus propias experiencias, seguro que no te faltarán.

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Un artículo de Antonio Bellón Márquez para sabersabor.es ©

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Letur, la joya del Segura

letur albacete

Un patrimonio cultural y natural impresionante

Declarado Conjunto Histórico Artístico, Letur es uno de los pueblos más bellos de España gracias a su peculiar estructura urbana, herencia del legado andalusí y un fértil territorio.

El pueblo está ubicado en plena Sierra del Segura sobre un cerro con varios miradores con vistas impresionantes. Su excelente enclave facilitó que haya estado poblado desde el Paleolítico, como atestiguan sus manifestaciones de Arte Rupestre Levantino – Patrimonio de la Humanidad– o los yacimientos ibéricos del Macalón, La Muela o Los Castillicos.

letur

Debe ser observado a distancia para apreciar el conjunto de sus cualidades. Caminar por su entorno, es, aunque parezca mentira, reencontrarse con lo mejor del pasado. Con aquello valioso que, en el arrebatado progreso, hemos ido perdiendo, sin darnos cuenta por el camino.

Detrás del pueblo, donde sólo sus habitantes saben que está, todavía existe el auténtico paisaje de bancales árabes que ha alimentado a la población desde que aquí se establecieron hace siglos los bereberes norteafricanos.

Los que encantaban las aguas transformándolas en acequias, albercas, fuentes, jardines, huertos. Todo escalonado perfectamente encajado en las aprovechadas laderas que sostienen el pueblo y encajonan el río. Que a su vez de multiplica en este entorno en un dédalo de regatos hasta regar el último rincón aprovechable y producir los siglos de historia que hoy nos ofrecen a Letur como una joya escondida del destierro nazarí.

En otoño, cuando los días cálidos de temperatura suave van dorando los árboles de ribera y todavía los huertos multiplican el colorido de sus últimos frutos, es más que saludable recorrer estos parajes de auténtico ensueño. Porque parece que lo que ves existió antes sin parecer posible ahora. Donde ya no es fácil encontrar lo que describo y además, esos magníficos rebaños de cabras que a su vez producen una de las mejores leches ecológicas de España. La cual deseo halagar sin mayor interés que destacar su merecida calidad como uno de los productos de los que sentirse orgulloso en Letur y en nuestro país. Lo bien hecho merece ser reconocido.

Toda la salud de las medicinales plantas de esta sierra, digerida por las cabras y transformada en uno de los gratos productos del Cantero de Letur, son otra de las buenas razones para descubrir y disfrutar este lugar único y encantador.

agua letur naturaleza

Santa Maria de la Asuncion Letur

puerta del sol letur

Poco a poco, el turismo, la mejor formación de sus moradores. Los jóvenes con iniciativa e inquietudes que estudian fuera, que viajan y contrastan, van trayendo ese espíritu conservacionista e innovador que pone en valor la esencia, la personalidad y el gran potencial de esta villa para disfrute de todos.

Tanto su entorno natural tan íntimamente unido a su trayectoria histórica sobre todo medieval con árabes y cristianos. Con sus huertos y rebaños, y sus magníficas alfombras de nudo español, únicas en el mundo, realizadas con la mejor lana que en aquel tiempo valoraba Europa como un lujo; hoy como las joyas que son, pueden apreciarse en los más exclusivos museos y colecciones privadas.

Letur conserva sin ninguna duda el mejor entramado urbano de origen árabe de toda la Sierra del Segura. Destacando por la peculiaridad única de “los portalicos”. Solución constructiva de carácter popular que de forma práctica e ingeniosa resolvía la doble o triple función de dar acceso a varias viviendas sin necesidad de emplear más medios de los imprescindibles.

Bella arquitectura popular que de algún modo no debe diferenciarse de lo académico en cuanto que merece la categoría de ingenio humano, al igual que las palabras surgidas de la necesidad de comunicación de la gente, llegan a la Academia, para entretenimiento de académicos que las pulen, sacan brillo y aparentemente dan esplendor, que ya traían por sí solas.

Lo popular que mantiene su autenticidad, que nace de la inteligencia y se integra, adapta y embellece el entorno, como es el caso de Letur, merece tanta o mayor consideración que aquello supuestamente superior, realizado con mayor comodidad de medios.

letur portalico

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Encontrarlo aquí cada día es uno de los grandes placeres de viajar

Es sorprendente como casi asomados a un desierto en este áspero clima tantas veces árido, abrasador y frío. Aquí hay un oasis, un vergel, un paraíso. Un lugar agradable, hermoso, acogedor. Simpático. Que se hace querer recorriendo sus cuidados rincones. Calles empedradas, fachadas de estilo tradicional, entorno rural de los más bonitos y potencialmente de los más valiosos como ejemplo mantenido en el tiempo del transcurso de la actividad humana por estas tierras.

Mirar Letur desde la distancia, encaramado en las rocas, regado por el río, alimentado por los huertos y acompañado por las cabras, es tan entrañable como recordad cuando uno era pequeño, aquellos Belenes de la infancia que recreaban paisajes rurales que nos parecían porque así lo veíamos, recreados, fantasía, irreales.

Hay que pasear sus calles sin prisa. Sus campos con ganas. Conocer su historia. Disfrutar de este lugar que algunos dirán que emana energía positiva y que yo percibo como buen rollo. Sobre todo, por eso. Por lo que os acabo de contar y porque noto en su esencia, ganas de recuperar la dignidad de su estética tradicional proyectándose al futuro como adaptación para superarse y sobrevivir como lo lleva haciendo durante cientos de años.

Ese maravilloso mundo rural que nos da sobre todo salud. Física, emocional, sensorial.

Probadlo y ya veréis. Daos una vuelta en primavera oyendo los cencerros de las cabras, contemplando la multitud de hierbas, flores y arbustos que se mezclan el monte y los huertos, acompañados por el permanente sonido del revitalizante sonido del agua.

Pasead una mañana soleada de invierno por sus tranquilas calles, que parecen todas, pasillos y estancias de una sola casa repleta de encantadores patios, y miradores al campo.

Letur es la magia de reencontrarte con tu esencia. La belleza preservada de lo rural.

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Un artículo de Salvador Carlos Dueñas Serrano para sabersabor.es ©

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Riópar y las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz

Riopar Viejo albacete

Un patrimonio cultural y natural sencillamente impresionante


Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz. Con este aristocrático nombre surgió uno de los primeros complejos industriales de Europa, poco antes del establecimiento de la Revolución Industrial.
Confluyeron las oportunas circunstancias para la creación de la primera fábrica de España y la segunda del Mundo, dedicada a la producción de objetos de bronce y latón; gracias a la iniciativa de un joven y emprendedor ingeniero austríaco coincidiendo con el afán de progreso del ilustrado Carlos III. Quién le concedió los privilegios necesarios.

Desde 1773 el hermoso valle de Riópar, donde los Romanos bautizaron las aguas puras del Flumen Mundus, todo cambió a mayor velocidad que nunca en su millonaria historia geológica.

Las aguas fueron domadas para trabajar en los ingenios hidráulicos imprescindibles para las instalaciones de El Laminador o el propio núcleo principal, así como otros menores. Los potentes recursos forestales puestos al servicio de aquel progreso todavía primitivo desconocedor de la sostenibilidad, la ecología y demás aspectos tan necesarios para el adecuado avance de la justa calidad de vida de todo y para todo, exterminaron el valioso bosque primigenio de robles y encinas, permitiendo siglos después los grandiosos pinares que a su vez con la consecuente y mejor experimentada gestión forestal irán permitiendo el retorno de los ancestrales robles, encinas, fresnos, olmos…

Como tantas otras cosas que todavía mantenían a España como una de las potencias económicas del planeta, surgió aquí en mitad de un paisaje medieval, la infraestructura más avanzada de la época a nivel mundial.

Pocos años después desde esta remota sierra, y producto del cobre o calamina de sus entrañas, se embarcaban en Cádiz rumbo a los virreinatos españoles, los más sofisticados objetos de bronce. Así como los gigantescos veleros atracaban en Cartagena de Indias o los buques de guerra conquistaban la Bahía de Pensacola, revestidos sus cascos con láminas de latón, fabricadas en los martinetes de El Laminador.


El valle de Miraflores acoge todo el trajín histórico de Riópar


Desde los orígenes de las aguas del río Mundo, pasando por el paso de Aníbal y sus famosos elefantes, a la cautivadora huella de los andalusíes en el trazado de alquerías, huertos y cascos urbanos; hasta el brillo del metal surgido de sus montañas, enriqueciendo la zona con todo el proceso desde la extracción, fundición, aleación y elaboración. Labor que permitió al complejo de las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz sobrevivir y prosperar durante más de dos siglos, autoabastecido de los bosques primigenios y la red fluvial, encauzada en centrales eléctricas, de las cuales todavía una en buen estado, pero abandonada y con riesgo de ruina, permanece digna, elegante y con ese atractivo inteligente que ofrece el patrimonio arquitectónico industrial de la Ilustración, impregnado de la esencia de la mejor arquitectura, basada en la firmeza, utilidad y belleza. Se encuentra junto a la presa del arroyo del Gollizo, la que a través del acueducto abastece los edificios principales de las fábricas. Precedida por una hermosa avenida de plátanos.

Y si no me equivoco, inexplicablemente no forma parte del Conjunto Histórico que comprende el Bien de Interés Cultural de todo el legado catalogado en la zona desde el actual Riópar hasta El Laminador.

Riopar Viejo albacete

Riopar Viejo albacete

Reales Fabricas de San Juan de Alcaraz riopar

Es muchísimo lo que se puede y se debe escribir acerca de este fascinante lugar. Agraciado por su orografía, geología, botánica, paisaje. Y colmado además por uno de los primeros complejos industriales Europa.

Mientras la fábrica crecía, España ayudaba a Estados Unidos a convertirse en el primer país de América: el conde de Aranda entregaba más de doscientos cañones de bronce a Benjamín Franklin, y el general Gálvez entraba “él solo” en la bahía de Pensacola, venciendo una de las batallas determinantes para la independencia estadounidense.

Finalizaba el último periodo del siglo XVIII, y aquí en la laboriosa colonia obrera de Riópar jamás se supo ni se sabrá, que parte de sus entrañas, laminadas en latón, quizá revistieron los más heroicos buques españoles de las últimas guerras, que con honores militares daban por vencedor al mejor estratega o al más valeroso soldado.

Puede que, de aquí, de un lugar tan creído humilde, tan ensimismado en su subsistencia, partieran también en forma de beneficios los muchos reales que España sufragó para la creación de la primera potencia mundial, a la cual, por cierto, también aportó, de aquellos primeros dineros, la creación del dólar, copiado de nuestros reales.

rio mundo riopar

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De aquella guerra romántica recuperamos Menorca, y con ello parte de esta hermosa sierra. Porque literalmente desde Huelva a Menorca, la Cordillera Bética, en cuyo centro está Riópar, nos hace sentir tan familiar desde los acantilados de La Mola de Formentera, hasta la sierra de Aracena, la preciosa imagen abrupta, colosal, magnífica, y tan irrepetible como el placer sensorial de contemplar por primera vez “El Reventón” del río Mundo, actuando soberbio y magnífico desde el anfiteatro calizo que lo acoge con la gloria del arte y la naturaleza, ante la mirada admirada de quien posee la suerte de saber ver tanto aquí, como en lo alto del pico Almenara, La Sarga o El Calar, la magnitud de un mundo que no se sabe tan abierto al Mundo.

La humilde sencillez de esta tierra, que tanto la honra, a la vez la limita a no quererse con la dimensión que merece. Estas sierras, estos valles, estas rocas, estos ríos, estos pueblos. Y toda su riqueza etnográfica, patrimonial y natural son uno de los reductos más hermosos de Europa, todavía por depurar. Ahora deben recibir lo que dieron. Que sus gentes, sus paisajes, sus recursos y su potencial retomen, recuperen y se retroalimente del saludable turismo sostenible. De la enriquecedora cultura que preserva el incalculable legado que desde los árabes y mucho antes, hasta las Reales Fábricas, han dado tanto a nuestra identidad cultural.


Pocos lugares ofrecen tantos recursos en un mismo sitio como Riópar


Cada camino de Riópar te conduce al fascinante espectáculo de contemplar incluso lo que no se ve, porque estos paisajes te inspiran e invitan a imaginar al Pernales huyendo por la sierra. A los obreros de la Real Fábrica entonando el emotivo himno de la fábrica, orgullosos de su labor. A los sabios andalusíes cultivando cerezos que dieron nombre a la sierra de Alcaraz. Al joven ingeniero austriaco recorriendo la sierra proyectando la mina, la ubicación de los talleres… Al ingeniero Real del Canal de Castilla diseñando una de las mejores presas de la época en El Laminador… A las personas de nuestra generación, entendiendo y valorando por fin el gran tesoro heredado que debemos disfrutar y legar a nuestros sucesores.

Riópar y toda la Sierra merecen ser queridos por todo lo que nos dan. Debemos, por inteligente interés, cuidar lo que nos mantiene, nos aporta y nos enriquece. “No sólo de pan vive el hombre”.

Contemplar a los majestuosos buitres planeando por debajo de ti, mientras desde lo alto del pico de La Sarga, contemplas tierras de cuatro provincias, paisajes bellísimos, bosques inmensos. Rocas colosales tan valiosas como santuarios naturales, casi creados para sublimación del ser humano, como por ejemplo en Los Picarazos de Villaverde de Guadalimar. Hacen que uno además de sentir placer y privilegio por disfrutar de un paraíso semejante, también sienta orgullo del increíble potencial que contiene y que a todos nos beneficia y aporta.

Con la necesaria atención y cuidado, estas ancestrales villas, pueden y deben revalorizar sus cascos urbanos con actuaciones que los integren y armonicen con la acogedora arquitectura tradicional, ofreciendo al visitante ese buscado y deseado espacio de ocio y placer que tan agradables recursos y modos menos sacrificados de vida, deben conceder a residentes y turistas.

Lo tenemos todo. Sólo debemos ponerlo en valor para ser competitivos, atractivos y rentables. Doy gracias por cada una de las sensaciones que experimento recorriendo cada uno de estos lugares tan sencillamente hermosos.


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Un artículo de Salvador Carlos Dueñas Serrano para sabersabor.es ©

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Lagunas de Ruidera, paisajes de Francisco García Pavón

lagunas de ruidera naturaleza

No es un espejismo. La belleza húmeda y agreste que nos embruja surge de improviso en el Campo de Montiel, con las lagunas de Ruidera, dispuestas a despojar del estereotipo de seca a La Mancha


La biografía de las aguas de Ruidera es rarísima en este rodal del Campo de Montiel. El que haya una lagunas tan nórdicas y hermosas en tierra tan poco lagunera como es España, y no digamos en esta altiplanicie manchega, ya es notable. Pero la manera que tiene de comportarse el Guadiana desde su alumbramiento hasta renacer en los Ojos del Guadiana, junto a Villarrubia de los Ojos, supone la historia de río más única que se conoce.

Y es que en La Mancha -la gente no se fija- todo es bastante raro.

Desde que el Guadiana toma forma de río y deja las Lagunas de Ruidera, después de la Cenagosa, ya pasada la aldea de Ruidera, y empieza a caminar enclenque por todos aquellos campos de Montiel, sin mayores fuerzas antaño, que para mover los molinos del Membrillo, el Curro, Santa María, San Juan, San José y ahora, para llenar cuando puede la presa del Pantano de Peñarroya, es toda una crónica.
Río canijo, cruzable en dos brazadas, que discurre entre juncos: el negro, el común, el bolita, y el de sapo. Entre bayunguillos y juncias redondas o castañuelas; a veces flanqueado de álamos blancos y negros, chopos lombardos y bastardos.

Y así que sus estrechas aguas alcanzan la gran anchura de San Juan, tierras calizas y esponjosas, empiezan sus filtraciones, y fatiga. Cruza el pueblo de Argamasilla de Alba sin aliento y, al llegar al molino de la Membrilla, lo traga la tierra y bajo ella camina siete leguas (unos 40 km) hasta resalir, como lágrimas abundosas, por los Ojos del Guadiana.

Ya decía Plinio el latino o el viejo, según, (no Manuel González, “Plinio” el de Tomelloso), que el río Anas –Wādi Ana, para los árabes- tenía en la llanura un puente de siete leguas sobre el que pastaban los rebaños.

Sin embargo, los sabios posteriores, aseguran que esas aguas resurgentes que lavan los Ojos de Villarrubia, no son todas las que se tragó el terreno por las llanezas de San Juan, del Guadiana Alto, sino que una buena parte son recaudo de las nuevas filtraciones de las lluvias en el llano manchego. Es decir, que aquel Guadiana que renace junto a Daimiel, y engorda en su largo camino hasta pasar por Badajoz y Portugal como río señor, tiene poco que ver con el maravilloso espacio natural de las Lagunas de Ruidera, lleno de vicisitudes y escamoteos.

“…Según el color del travertino sea dorado o gris azulado o verdoso, cada laguna parece un topacio o una perla o un zafiro o una esmeralda. Tan transparente es el agua, que, desde las alturas, se puede ver el vientre nacarado de las carpas. En torno, el silencio es tan profundo que se oiría el paso del tiempo si no se oyera algo mejor de cuando en cuando: un silbo de un pastor…” (Vítor de la Serna. Nuevo Viaje de España. La Vía del Calatraveño. V)

Las Lagunas de Ruidera parecen pedir un contorno lírico; o tremebundo o infernario. Pero estas aguas están rodeadas de un paisaje manchego, de pocas alturas, sin verduras líricas ni rincones plácidos.
Monte bajo, cuñas arcillosas, tierra rota, sin disfrute ni bucolismo. Humildes paisajes de salvias, espartos, tomillos y romeros color verde viejo. Esoliegues, marrubios y lentiscos. Espinos, aliagas y velerzas.

Paisaje villano y desarreglado, que sin los montes que le talaron hace años, no resulta encuadre adecuado a la suavidad de las aguas.

Contraste de rodeos cabrerizos con aguas lunarias. Colación de hadas frígidas entre lentiscos y cagarrutas. Los romanos y romanas blanquísimos que se bañaron aquí, dejaron las ropas terragosas y guerreras en las orillas del lagunario.

Este contraste de aguas tersas y tierra desmañada, cuaja en belleza desusada, que punza con escalofríos chuscos y líricos, negros y luminares, como el viaje de Don Quijote entre cabrahígos y murciélagos, hasta el cuerpo insepulto de Durandarte. Sí; no extraña que Cervantes viese este panorama del alto Guadiana como obra merlinesca, que trocó a un escudero en río y a las hijas y sobrinas de la dueña Ruidera en lagunas.

Las lagunas son magia tétrica, cuerpos enaguados, insepultos. Un cuerpo de Durandarte mil veces repetido bajo las aguas. Una procesión de muertos palidísimos romanos y carolingios diciendo durante siglos la historia de sus amores frigorificados.

Y fuera, las ropas pastoreñas, las monteras y los zurrones esparcidos por los montes, las esquilas oxidadas de mil rebaños seculares entre los lentiscos, como frutos perdidos.

“… y yo prosigo mi viaje; pronto va a tocar a su término. Las lagunas de Ruidera comienzan a descubrir, entre las vertientes verdes y rojizas, sus claros, azules, sosegados, limpios espejos. El camino da una revuelta; allozos en flor – flores rojas; flores pálidas, bordean sus márgenes. Allá en lo alto, aparecen las viviendas blancas de la aldea de Ruidera; dominándolas, protegiéndolas, surge sobre el añil del cielo, un caserón vetusto…” (Azorín. La ruta de don Quijote. X)


Textos extraídos de la obra “Voces en Ruidera”, de Francisco García Pavón


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Un producto de prestigio internacional: el Queso Manchego

A mejor pasto, mejor leche y mejor Queso Manchego


Por razón de ser La Mancha una región natural llena de contrastes, donde coexisten la sierra y la llanura, los pastos manchegos son de gran diversidad. Indudablemente, la calidad, riqueza, afrutamiento y perfume de la leche depende en gran manera de los pastos que las ovejas coman y esto lo conoce perfectamente cualquier ganadero y por supuesto el pastor, que debe elegir, en su lento caminar, los mejores y más selectivos pastos.

Los pastos imprimen a la leche un incomparable sabor que hacen que al transformarse en Queso Manchego, éste resulte tan excelente y con peculiaridades tan características y diferenciadas.

Otoño e invierno son buenas estaciones para los quesos de oveja y, por supuesto, éstos son extraordinarios con los primeros pastos de primavera. Por tanto, para conocer la fecha óptima para la adquisición de un queso, debemos partir del momento en que los pastos estén en el momento más adecuado y por ello la leche sea de la mejor calidad y con los más amplios aromas, sin olvidar agregar el tiempo que se tarda en hacer y madurar el mencionado queso.


La responsable de la leche: la oveja manchega


Con apariencia femenina y apacible las hembras, finas y estilizadas y sensación de fortaleza los machos; con sus extremidades adaptadas a lo largo de los siglos a la andadura por barbechos y rastrojeras, obligada da salvar los surcos que trazaron las viejas yuntas de mulas o ir entre las cepas buscando la pámpana o los granos sueltos que quedaron tras la vendimia; poco acostumbrada a sombras de dehesas y a ribazos refrescantes; habituada a beber agua pocas veces al día y a las más de ellas con grandes esfuerzos por parte de los pastores para extraer aquella de pozos o aljibes, ha ido formándose en su rusticidad, estando a la vez cada día más seleccionada tanto en la producción de leche para ese Queso Manchego fabricado por los propios pastores o por industrias artesanales, como para producir esa calidad de cordero lechal que le ha dado fama internacional.

Por cierto, ¿sabéis por qué en todos los rebaños de ovejas manchegas se incluyen algunas cabras?. La oveja manchega no produce diariamente una gran cantidad de litros de leche. Con el fin de aprovechar al máximo esta leche para elaborar el queso, las cabras son las encargadas de amamantar o alimentar a los corderos recién nacidos.


Los detalles que marcan la diferencia


En la elaboración del queso tan importante es la materia prima empleada, como el tipo de coagulante o el tiempo de prensado, pero lo que definitivamente diferencia a un queso de otro son las condiciones ambientales y la maduración.

Respecto a la materia prima, la leche, su contenido graso, sus componentes aromáticos y su nivel proteico serán los factores que determinarán el proceso de fermentación y que diferenciarán perfectamente al Queso Manchego de los demás.

En cuanto a los coagulantes utilizados en la elaboración tan sólo son permitidos única y exclusivamente los cuajos vegetales obtenidos a partir de flores de cardo y los de procedencia animal. Los aditivos químicos están totalmente fuera de lugar.

Para alcanzar el sabor del queso, al mismo tiempo que se modifican su aspecto, textura y consistencia, son necesarias las condiciones óptimas de temperatura, entre los 14 a 17 ºC, que ofrecen las cámaras especialmente preparadas, bodegas o cuevas de La Mancha.

A tener muy en cuenta: el reglamento del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Queso Manchego establece que la venta de Queso Manchego sólo puede realizarse a partir de los dos meses de maduración. Esta regulación además de tener una muy clara vertiente sanitaria, que evita la comercialización de quesos donde todavía puedan sobrevivir algunos gérmenes patógenos, pone de manifiesto que es en esos dos primeros meses de maduración donde se desarrollan las principales reacciones que harán que el queso adquiera los rasgos característicos que lo distinguen como uno de los mejores quesos del mundo.


A la hora de comer


Sobran las palabras… ¡¡¡Que os aproveche!!!

 


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Una oportunidad para degustar un producto de máxima calidad cotizado a nivel nacional e internacional #QuesoManchego


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Un viaje Cervantino por el corazón de La Mancha

La Mancha, mencionar ese nombre es revivir en la mente del que lo escucha un paisaje perfectamente llano, el lugar que inmortalizó Don Miguel de Cervantes


Esta tierra es conocida en cualquier rincón del planeta gracias a su caballero andante y a su resignado escudero. No existe unanimidad a la hora de explicar la procedencia de este topónimo, aunque la mayoría de las teorías lo asocian con términos de origen árabe como “manxa”, que significa “tierra seca”, o el de “mányà”, “alta planicie” o “meseta”.

En cualquier caso, lo cierto es que La Mancha que hoy conocemos es un amplísimo conjunto de territorios enclavados en varias provincias del centro-sur de la península y que poseen un denominador común en la fisionomía plana del terreno y en el clima extremo, caracterizado por la sequedad estival y el frío riguroso de sus inviernos.

Añil de La Mancha

La Mancha de Argamasilla de Alba, Tomelloso, Ruidera y otras localidades ciudadrealeñas asociadas a la ruta del Quijote, no es sino una pequeña parte de ese vasto territorio en la meseta sur de nuestro país. En su origen, la región histórica y geográfica de La Mancha englobaba 3 grandes comarcas, a su vez sendos patrimonios administrados por las todopoderosas Órdenes religiosas y los Señoríos medievales de carácter feudal: por un lado, la Mancha Alta de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete, un gran propiedad que tras su Reconquista quedó bajo la Orden de Santiago con sede en el municipio conquense de Uclés; por otro la Mancha Baja, regida por los Caballeros de San Juan y que en la actualidad aglutina a 17 municipios repartidos entre las provincias de Ciudad Real y Toledo; y por último la Mancha de Montearagón lindante con el Reino de Valencia, que fue administrada históricamente por el Señorío de Villena y hoy enclavada dentro de la provincia de Albacete.

La Mancha genuina, la Mancha que vio nacer al Quijote y en la cual lidió algunas de sus más memorables aventuras, tiene su centro más esencial en la provincia de Ciudad Real y engloba parte de aquellos territorios míticos: en concreto, la parte más meridional de la Mancha Baja conocida por Campo de San Juan, y las tierras ciudadrealeñas de la Mancha Alta, admirablemente planas, que responden al nombre de Mancha de Criptana.

El viajero inicia su recorrido en una tierra de viñedos, quinterías y bombos. A finales de abril los tomelloseros piden la bendición de campos y gentes a su patrona, la Virgen de las Viñas, y he aquí que sus pasos le llevan junto al despliegue festivo y colorista de miles de personas que en romería se desplazan hasta la Ermita de la Virgen en un paraje conocido como Pinilla. A lomos de mulas enjaezadas, carros, carretas y remolques engalanados con ramas, con la alegría sencilla y profundamente devota del pueblo manchego, la Romería aparece a ojos del viajero cargada de significado religioso pero también pagano, sobre todo cuando en la llamada Procesión de las Antorchas ve rezar a los fieles en la oscuridad de la noche mientras caminan alrededor del Santuario.

Vendimia en La Mancha

Bombo de Tomelloso

Arropada por sus vinos de gran calidad, Tomelloso es la capital de la comarca y uno de los municipios con más solera en la producción de vinos con Denominación de Origen de La Mancha. Como no podía ser de otra forma la localidad ha sido y es memoria viva de la tradición cervantina, y resulta paso obligado de la ruta del Quijote que iniciada en Campo de Criptana llega hasta Argamasilla de Alba, el Castillo de Peñarroya y el bellísimo y mágico rincón de las lagunas de Ruidera.

Asimismo, Tomelloso constituye un gran centro de difusión taurina con su máxima expresión en la plaza de Toros de la localidad, una de las más antiguas de España y ejemplo de afición sin paliativos: finalizaba el año de 1859 y los vecinos decidieron dar impulso a su villa construyendo la plaza de toros antes que instalar el alumbrado en las calles, cosa que finalmente hicieron 2 años después.

En su origen la población estuvo asociada con la importante actividad de la Mesta, pues su casco urbano era zona de paso de la Cañada Real Conquense que conducía al ganado desde tierras de Cuenca y Teruel hasta el valle de Alcudia, donde las cabaña pasaba los meses invernales. Hoy, la ciudad es el octavo núcleo de población de Castilla-La Mancha y su larga historia asociada al vino se refleja en la gran cantidad de Bodegas y Cooperativas vinícolas con sede en la localidad: Cooperativa Virgen de las Viñas; Vinícola de Tomelloso; Bodegas Centro Españolas, Bodegas Verum, Bodegas Lahoz…


De visita obligada son las antiguas cueva – bodega de Tomelloso, un patrimonio enológico impresionante


De enoturismo en una antigua cueva – bodega de Tomelloso

Lagunas de Ruidera

En un apartado rincón de la Mancha y según la tradición, Don Miguel de Cervantes estuvo preso por unos líos de faldas. Quizás por eso no quiso acordarse después del lugar, pero hoy los entendidos sitúan el incidente en un bello pueblo del norte de Ciudad Real llamado Argamasilla de Alba, al oeste de Tomelloso, una tierra de vastos horizontes y en la que el viajero puede evocar sin esfuerzo la efigie del Caballero de la Triste Figura.

Pasear por las calles de este pueblo, entre plazas soñolientas y casas bajas bajo el sol de la tarde, es convidar por un momento al silencio y al deseo de descansar a la sombra de un patio, junto al fresco sonido de la fuente y con un deseo firme de no moverse de allí. Obligada es la visita a la Cueva de Medrano, donde Azorín y toda la tradición cervantina afirma que estuvo preso el ilustre manco de Lepanto.

Pero después, si hemos de decir verdad, con el libro de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” bajo el brazo y el paisaje manchego vivo en nuestra retina, el andar del viajero debe llevarle sin excusa hasta una bodega, una quesería o una posada, allí donde pueda degustar los sabrosos platos y caldos de esta tierra afortunada.

Argamasilla forma parte de la zona de producción de cuatro productos de gran calidad, el queso, el azafrán, el vino y el cordero, y por tanto su gastronomía no podía defraudar de ningún modo entre platos típicamente pastoriles como las migas, las gachas y los galianos, platos que en origen se asociaban al trabajo de los labriegos en las quinterías del lugar. El pisto manchego, cuyo ingrediente básico es el tomate, y la repostería compuesta por flores, arrope de uvas y rosquillos, completan un menú donde la sencillez y la calidad son los condimentos clave para no olvidar la experiencia.

Cueva de Medrano en Argamasilla de Alba

Castillo de Peñarroya


Y a la hora de comer, tradicionales recetas del solar manchego que, desde viejos tiempos, vertidas al puchero, prestan calor al cuerpo entumecido de nativos y foráneos


Y entre duelos y quebrantos, bajo el tibio sol de abril, el viajero no puede faltar a su cita con la importante localidad de Alcázar de San Juan donde algunos estudios sugieren que pudo situarse la cuna auténtica de Don Miguel de Cervantes. Efectivamente, en el libro bautismal de la Parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan y en las páginas correspondientes al periodo 1556-1635, se conserva la siguiente partida de bautismo:

“En nueve días del mes de noviembre de mil quinientos y cincuenta y ocho bautizó el Rdo. Señor Alº Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Saavedra y de Catalina López que le puso (de) nombre Miguel (…)”.

Litografía realizada en el siglo XIX, de Miguel de Cervantes SaavedraLitografía realizada en el siglo XIX de Miguel de Cervantes Saavedra

Torreón del Gran Prior, Alcázar de San Juan

Colegiata de Santa María La Mayor, Alcázar de San Juan

Cierta o no esta teoría, que pondría en entredicho el origen de tan insigne escritor en la madrileña Alcalá de Henares, el viaje debe terminar por ahora y lo hace recorriendo la gran estepa cerealista desplegada hacia oriente.

Atravesando llanos trazados con regla, ataviados con el verde imposible de los trigales, bajo un cielo que abruma y con la vista puesta en el racimo de casas que asoma al fin sobre el horizonte, llegamos a Campo de Criptana y al cerro plano que corona sus famosísimos molinos de viento. Así es: el blanco Albaicín Criptano, con sus casas-cueva, sus calles estrechas y pendientes pronunciadas de genuino sabor árabe, lleva al viajero sosegado hasta un lugar de cuento y estampa por antonomasia del paisaje manchego.

Molinos de Campo de Criptana

Atardecer en Campo de Criptana

Pero la historia de Don Quijote y los molinos de viento que no eran tales, sino gigantes, no esconde la realidad igualmente atractiva de los propios molinos, que con cinco siglos de antigüedad funcionaron a pleno rendimiento hasta bien entrados los años cincuenta.

El propio Cervantes hablaba en su famoso episodio de 30 o 40 de estos edificios, lo que coincide con el catastro efectuado a mediados del siglo XVIII y que contabiliza 34 molinos en la sierra del mismo nombre y en el llamado cerro de la Paz. Hoy solo quedan 10 en pie, de los que 3 de ellos datan del siglo XVI y por fortuna siguen conservando su maquinaria original. Testigos de un pasado histórico y cultural envidiables, los molinos siguen siendo heraldos ante el mundo del paisaje de Campo de Criptana y de la Mancha en su totalidad.

Y algo de esa herencia señorial y quijotesca debe seguir presidiendo sus muros encalados y sus aspas orgullosas y erguidas a los cuatro vientos, pues hoy el conjunto de los molinos de Campo de Criptana está declarados Bien de Interés Cultural, y tres de ellos, los más antiguos, alcanzaron en 1978 la categoría nacional de Monumentos de Interés Histórico-Artístico. Conozcamos sus nombres: Burleta, Infanto y Sardinero.

Otro paisaje de La Mancha


Un artículo de Antonio Bellón Márquez para sabersabor.es ©


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Ruta por los castillos de la Orden de San Juan

Orden de San Juan Turismo Castilla La Mancha sabersabor.es

Un paseo por las atalayas que elevan nuestra tierra, vestigios de siglos de historia que esperan nuestra mirada curiosa y nuestros pasos aventureros


Las comarcas de Ciudad – Real y Toledo aglutinan entre valles y atalayas cientos de vestigios, algunos mejor conservados que otros, que hablan de la historia bélica, social y cultural de nuestras tierras. La orografía del territorio, a veces escarpada, otras suavemente plácida, hizo de estas tierras un codiciado edén para romanos y visigodos, soberanos árabes y cristianos, y en ella se extendían los dominios de señores feudales o de caballeros de la Orden de San Juan.
La orden soberana militar y hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, fundada en el siglo XI. En esa época, los mercaderes de Amalfi fundaron un hospital en Jerusalén con la intención de acoger a los peregrinos. A finales de ese siglo, Gerardo, responsable de la congregación, le dio nombre de hospitalarios de San Juan. El papa Pascual II aprobó la orden en 1113 y está sirvió como referencia para las demás ordenes hospitalarias. En 1187, después de la caída de Jerusalén, los hospitalarios se trasladaron a San Juan de Acre, luego a Chipre y en 1308 se establecieron en Rodas. Sin embargo en 1522, cuando los turcos invadieron la isla, se instalaron en Malta, bajo la protección de Carlos V; se les denomino entonces caballeros de la orden de Malta.

Torreón del Gran Prior, Alcázar de San JuanTorreón del Gran Prior, Alcázar de San Juan

Castillo de Alcázar de San Juan

Ciudad muy antigua, con antecedentes romanos, a Alcázar de San Juan la llamaron Alces. Con la llegada de los árabes también la pueblan y la llaman Al – Kasar (palacio fortificado), construyen un castillo del que no se conservan restos. En el 935 Alcázar (Qasr Banu Atiyya, en árabe) forma parte de la Taifa de Toledo. La antigua alcazaba árabe será el embrión de la villa sanjuanista.
Tras la conquista de los campos de La Mancha, los reyes cristianos van a conceder tierras y privilegios a las Órdenes Militares para que se hagan cargo de la repoblación y cristianización de la zona de la frontera.
Conquistada Al – Kasar por los cristianos de Alfonso VIII en el siglo XII, se construye aquí un castillo mandado por el Comendador Fernando Pérez en 1287, y pasa a llamarse Alcázar de Consuegra. Con el tiempo esta fortificación se ampliaría, siendo un punto estratégico importante, se despegaría de su cabeza Consuegra, pasándose a llamarse Alcázar de San Juan ya que el rey Sancho IV le concede villazgo el 26 de Enero de 1292 en Burgos.
Esta fortaleza tenía ocho torres: la del Cubillo, Pozo Cardona, Piedras de Zamora, Torre del Cid, la Torrecilla, Torre del Castillo, Torre de San Juan y el Torreón de Don Juan de Austria.
De ellas solo se conservan la del Cubillo y la de Don Juan de Austria, de las murallas y de las demás torres nada.
Hoy en día en los alrededores del barrio de Santa María se localizan los más importantes vestigios del pasado medieval de Alcázar de San Juan. El torreón del Gran Prior, el cubillo, la Capilla de Palacio y la casa de Gobernación forman hoy el monumental Conjunto Palacial del Gran Prior.
La antigua Capilla de San Juan Bautista fue construida en el siglo XVI. A lo largo de la historia ha servido de cárcel, cementerio, museo y capilla. Actualmente cuenta con una parte expositiva sobre el antiguo conjunto palacial. Desde aquí también se accede a los yacimientos arqueológicos romanos.
Del Cubillo dos hipótesis nos hablan de esta muralla cuando tratamos de averiguar el origen de esta singular edificación. Por un lado, posible resto de la antigua muralla que rodeaba Alcázar antes de la llegada de la Orden de San Juan, y por otro, restos del antiguo palacio del Gran Prior de los Hospitalarios de la Orden de San Juan. Según cuenta esta tradición, pudo servir de campanario de la Iglesia de Santa María.
Muestra los restos de una torre semielíptica cubierta por una bóveda de crucería. Con su restauración, el cubillo pasó a acoger una pila bautismal, así como varios paneles explicativos que describen la historia de Alcázar de San Juan y su tradición cervantina fruto de su reivindicación como cuna de Miguel de Cervantes.
La Casa de Gobernación, podría ser la residencia del gobernador del Priorato de San Juan desde el momento en el que Alcázar asumió la capital del Priorato (s.XVIII).
El Torreón de Don Juan José de Austria fue construido en 1284. Es una torre almohade de planta cuadrangular con tres alturas a las que se accede mediante una escalera de caracol. Forma parte de lo que fue el palacio de los Grandes Priores de Castilla y León de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.
Hoy es un Espacio Museográfico dedicado a los Caballeros Hospitalarios, y cuenta la historia de aquellos caballeros que un día lo habitaron y dominaron esta tierra.

Colegiata Santa María La Mayor en el entorno del Conjunto Palacial, Alcázar de San JuanColegiata Santa María La Mayor en el entorno del Conjunto Palacial, Alcázar de San Juan

Cervantes y Alcázar de San JuanCervantes y Alcázar de San Juan

Interior Torreón del Gran PriorInterior Torreón del Gran Prior

Castillo de Peñarroya en Argamasilla de Alba

Castillo de origen musulmán, aunque pudo tener antecedentes romanos, el Castillo de Peñarroya se encuentra estratégicamente situado sobre un acantilado, una peña (roya, roja o rubia, según opinión) desde la que domina un desfiladero por el que discurre el río Guadiana, constituyendo además la entrada al Parque Natural de las Lagunas del Ruidera.
Según una crónica manchega de Don Ramón Antequera Bellón (Juicio Analítico del Quijote), el capitán Alonso Pérez de Sanabria arrebató el castillo a los moros el día 8 de septiembre de 1198. A raíz de la toma de la fortaleza se encontró la imagen de Nuestra Señora de Peñarroya, que es venerada desde entonces, entre otros, por los vecinos de Argamasilla, que tienen en ella su Patrona.
Poco después de la conquista de la fortaleza por las tropas coaligadas de los caballeros de Santiago y Hospitalarios (1198), fue adscrita definitivamente a ésta última Orden en 1215, donada a la Orden de San Juan por Alfonso VIII y confirmada por Enrique I, siendo ya en el siglo XIV la encomienda más importante de la Orden de San Juan desde el punto de vista económico, garantizando el aprovechamiento económico del territorio mediante el arrendamiento de pastos, cobro de impuestos y protección a los pacíficos pobladores, a la vez que sirviendo de almacén de bienes o caja fuerte de la Orden.
En el exterior conserva el camino de acceso medieval, humilladero y foso. Por un pórtico se da entrada al patio de armas. Ya en el interior pasillo o liza divide la muralla principal, y más alta, del antemuro. También en el interior se encuentran la torre del homenaje, la ermita del siglo XVII, el patio de armas, y el aljibe medieval.
La torre del homenaje acoge actualmente las dependencias de la Cofradía de Nuestra Señora de Peñarroya, de Argamasilla de Alba, aunque es de suponer que antiguamente constituiría las dependencias del señor del castillo o alcaide de la fortaleza.
La ermita sirve como santuario de Nuestra Señora de Peñarroya, patrona de Argamasilla de Alba y de La Solana, y se accede a ella por el patio de armas. En su interior, de marcado estilo barroco decadente, hay pinturas a ambos lados del altar mayor, destacando también el retablo churrigueresco, el camarín de la virgen, el coro y una extraordinaria talla del siglo XVII que primitivamente estuvo emplazada en el convento de los mercenarios de Argamasilla del Alba.
La ermita actual formaba parte de las dependencias de la fortaleza. Anteriormente existía una pequeña ermita a la vista del desfiladero, en el patio de armas, para el culto y las oraciones de los moradores del castillo.
Recientemente se han encontrado en el exterior una necrópolis de rito islámico y un campo de silos de cronología indeterminada.

Castillo de Peñarroya. Autor, M. PeinadoCastillo de Peñarroya

Castillo de PeñarroyaCastillo de Peñarroya

En honor a la Virgen de PeñarroyaEn honor a la Virgen de Peñarroya

Al borde del pantano, Castillo de PeñarroyaAl borde del pantano, Castillo de Peñarroya

Castillo de Consuegra

El Castillo de Consuegra se alza, rodeado de molinos de viento, sobre el cerro Calderico. La localidad de Consuegra, de raíces celtibéricas, romanas y visigodas, fue un importante frente fortificado durante las luchas entre Toledo y el califato de Córdoba, e iría pasando alternativamente por manos cristianas y árabes.
La historia romana de esta fortaleza se remonta a la época de la Consaburum, que contaba con las edificaciones típicas de una gran ciudad, tales como circo, termas, murallas y acueducto.
Posiblemente la primera reconstrucción de castillo la realizara Almanzor en el siglo X, en pleno dominio musulmán de estas comarcas.
En el año 1097 el rey Almotamid de Sevilla cedió el castillo a Alfonso VI, a través de un pacto matrimonial por el que el rey se casaba con la princesa sevillana Zaida, aportando ésta como dote el castillo de Consuegra. Se consiguió así la fortaleza sin derramamiento de sangre, pero poco después, el 15 de agosto de 1097, Alfonso VI perdió el castillo en la batalla de Consuegra contra los almorávides. Ante los pocos efectivos que disponía ante la llegada inminente de los almorávides a Consuegra, Alfonso VI pide ayuda al Cid. Este, habiendo conquistado Valencia a los moros, le proporciona refuerzos mandados por su único hijo varón, Diego. En el transcurso de la batalla de Consuegra, Diego perdería la vida. Desde 1997 se conmemora en ese día la muerte del hijo del Cid y los demás cristianos en la batalla de Consuegra.
El castillo fue definitivamente recuperado por los cristianos a mediados del siglo XII, y reconstruido por los Caballeros Hospitalarios entre ese siglo y el siguiente, lo que explica su original arquitectura de tipo europeo. Alfonso VII entregó la fortaleza, el pueblo y las tierras del contorno a la Orden de San Juan de Jerusalén en el año 1183, que construyo el actual castillo y estableció allí la capital de su Priorato de La Mancha, custodiando el paso a la región de la que es puerta natural. En él celebró varios capítulos la Orden y allí se conservaba su valioso archivo, destruido al parecer durante la invasión francesa. En 1809, fue tomado por las tropas francesas quienes establecieron en él una guarnición por su valor estratégico, que duró hasta la rendición francesa el 22 de septiembre de 1812 estando al mando de las tropas españolas el general Xavier Elío.
El castillo, con la desamortización de 1836 había pasado a manos particulares y en 1962 es adquirido por el Ayuntamiento de Consuegra, comenzando en 1985 un periodo de rehabilitación hasta nuestros días.
Actualmente se puede visitar el interior del castillo con sus diferentes dependencias, aljibes, nave archivo, sala capitular, nave ermita entre otras.
La estructura de este castillo es bastante atípica. Está constituido básicamente por un cuerpo central cuadrado con una gran torre cilíndrica a cada uno de sus lados. El recinto se encuentra rodeado por una barrera de la que sólo quedan restos en la parte que rodeaba el patio de armas.
Lo primero que aparece es un espacio vacío denominado centinela, desde donde se accede al castillo propiamente dicho, que está rodeado por la barrera defensiva.
La puerta de acceso está enmarcada por dos estructuras cúbicas, y sobre ella se encuentra el escudo del Prior de la Orden Juan José de Austria y el de los Álvarez de Toledo.
Entre las estancias interiores destacan el aljibe, con cubierta de bóveda de cañón, un patio interior y los archivos de la Orden de San Juan, destruidos por las tropas francesas en 1809.
La torre albarrana, elemento defensivo árabe que constituye una huella evidente de su paso por la zona, es de forma circular y se encuentra en la parte más meridional del castillo. Esta torre estaba unida al conjunto por medio de un adarve. Tiene cuatro pisos, por lo que su altura es considerable.

ConsuegraConsuegra

Consuegra Medieval. Autor, Jose María Moreno GarcíaConsuegra Medieval

Castillo de ConsuegraCastillo de Consuegra

Representación Consuegra Medieval. Autor, Jose María Moreno GarcíaRepresentación Consuegra Medieval

Iglesia fortificada de Arenas de San Juan

Esta iglesia – castillo, nace como fortín romano, destruida por la invasión árabe y reconstruida como mezquita hacia el 900.
Se conquista y se reconstruye en varias ocasiones, desde finales del siglo XII a principios del siglo XIII, y se destina a iglesia en 1194, si bien no se le da uso hasta 1236.
Actualmente es conocida como la iglesia fortificada de Nuestra Señora de las Angustias, constituyendo uno de los edificios más bellos y originales del arte románico-mudéjar de finales del siglo XII y principios del XIII, construida y fortificada por los caballeros de la Orden de San Juan.
Su gran importancia artística reside en las pinturas murales románicas, que derivan de la corriente italo-bizantina que aparece en España a principios del siglo XIII y constituyen un ejemplo casi único de arquitectura religiosa románica que une formas mudéjares en La Mancha. Fue declarada Monumento Nacional de Interés Histórico Artístico en el año 1976.

Iglesia fortificada de Arenas de San JuanIglesia fortificada de Arenas de San Juan

Arenas de San JuanIglesia fortificada de Arenas de San Juan


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Un artículo de Antonio Bellón Márquez para sabersabor.es ©

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Cuenca, la cocina encantada

Casas colgadas, Cuenca

La cocina conquense tiene repartidas sus especialidades culinarias en tres comarcas naturales: La Alcarria, La Mancha y La Serranía


Aparte de los fogones de 232 municipios y para asombro y deleite del caminante, entre rocas que se empinan altivas e indiferentes, simulando edificios y ruinas de un pueblo abandonado, encontrará la Ciudad Encantada y bajo su cielo, mesones y tabernas con posada y asiento para el ansiado yantar.

Cuenca basa sus platos en las especialidades más peculiares de la oferta manchega. La consabida CALDERETA, las deliciosas, típicas y nutricias MIGAS y GACHAS y con carta de naturaleza, el célebre MORTERUELO y los ZARAJOS.

El AJO MORADO es el encargado de dar un inigualable sabor a estos manjares. Maravillosas cabezas moradas protegidas por una túnica de color blanco.
En la gastronomía conquense ponen una nota de exquisitez los CANGREJOS y las TRUCHAS, especies que no hay que dar al olvido por su amplio y delicioso sabor.

Por supuesto, en la copa no deben faltar los prestigiosos y premiados VINOS de estas terruñas tierras, quizás la mejor zona de tierras del mundo para vinos tintos… En una bodega cercana a Las Pedroñeras nace uno de los vinos más caros del mundo.

Entre un extenso surtido de dulces pueblerinos y como postre, el insuperable ALAJÚ, elaborado con nueces o almendras, migas de pan y miel de romero y como licor peculiar de Cuenca, el exquisito RESOLÍ, cuyos principales ingredientes son aguardiente, café, un polvo de canela y en su compañía, cortezas de naranja y una porción de azúcar.

ciudad encantadaCiudad Encantada

ajo moradoAjo morado

morterueloMorteruelo

MORTERUELO

Aunque de uso generalizado en toda Castilla – La Mancha es plato conquense de añeja tradición pues ya fue citado en documentos del siglo XI y en el Fuero de Molina, del posterior siglo XII.
Tiene el morteruelo gran semejanza con los grandes patés. Cuando a la clásica receta se añaden las tradicionales especias se consigue, en frase del escritor Tico Medina, un “paté a lo bestia”. Y es, sencillamente, que el morteruelo está indicado para estómagos bien preparados.
Dice el gastrónomo Raúl Torres que lo inventaron los pastores de la Alta sierra conquense y los de la paramera de Molina, para sobrevivir, simplemente y que Don Quijote lo cató a su paso por Cuenca camino de Zaragoza y Barcelona, quedando atónito de sabor y calorías, pudiendo así continuar su camino entre cierzos y escarchas.

La receta

Tomás Luceño, poeta dramático y escritor publicó en el “Almanaque de Conferencias Culinarias”, esta composición sobre el morteruelo; o lo que es lo mismo, Paté de foiegras manchego:

Coges hígado de cerdo,
lomo y aves, lo rehogas
con aceite y ajo frito;
pero, por Dios, no lo comas
que todavía hace falta
una multitud de cosas.
Todo esto lo cueces mucho,
porque de este modo logras
deshuesar las aves y
procediendo en buena lógica
que se desmenuce el lomo
y el hígado, el cual colocas
dentro de un mortero limpio,
le machacas, en buena hora,
por un colador lo pasas,
y en el caldo donde todas
estas carnes han cocido,
con mucha calma lo embocas;
si te gustan las especias,
con especias lo sazonas.
Después rallas pan; lo echas
en el caldo, se incorpora
a las referidas carnes
y todo una pasta forma
que secas in continenti
en grandes tarros colocas,
lo conservas un tiempo,
librándolo de las moscas;
y si quieres te lo comes,
y si no, no te lo comes,
que cada cual es muy dueño
de su estómago y de su boca.

Nacimiento del río CuervoNacimiento del río Cuervo

Zarajos Zarajos

Serranía de CuencaSerranía de Cuenca

ZARAJOS DE CUENCA

Se dice que los conquenses ponen arte y desparpajo no solo en hacer zarajos, si no al comérselos luego, porque tripas abrazadas al cuerpo de unos sarmientos si no supieras comerlos con habilidad y tiento, en vez de comer zarajos morderás solo el sarmiento. De la receta eres dueño, tienes talento de sobra, así pues, no te quite el sueño poner manos a la obra.

… y su receta

Las tripas muy bien lavadas
de los corderos lechales,
debes ponerlas trenzadas
entre dos palos iguales;
lo ideal, es poder utilizar
los agostados sarmientos
que nos dejan los viñedos
al podar.
Para ser elaborados
tienes tres modalidades:
En el horno ser asados
gozan de prioridad;
segunda opción, la parrilla,
y fritos, con buen aceite de oliva,
la tercera alternativa.
Ponles sal con discreción,
y rociados con limón
si los alternas con vino,
los zarajos… son divinos.

cangrejoCangrejo. Autor, Carlos Galeano

Ventano del DiabloVentano del Diablo. Autor, Carlos Sánchez

TRUCHAS Y CANGREJOS

Las ágiles truchas de carne sabrosísima criadas en ríos limpios o incontaminados de fondo arenoso batido por los remolinos, las define el diccionario como “peces de agua dulce de color pardo, llenos de pintas rojizas o negras y carne sabrosa y delicada”. La Trucha se da en Cuenca en los puntos altos de sus ríos.

Sobre el cangrejo de río, bocado exquisito, de carne enjuta y delicada, nos dice que es “un crustáceo con caparazón verdoso que al cocerlo se cambia en rojo, tiene gruesas pinzas en los extremos de las patas del primer par, y su carne exquisita y apreciada”. Pero el comensal debe saber algo más, por aquello del concepto del gusto.

Por ejemplo: Que si la trucha simplemente asada nos deleita, es con jamón de casta en su vientre y luego sazonada, enharinada y frita, como testifica sus excelencias.
Que los cangrejos demandan la complicidad de los dedos y que si a la plancha son exquisitos, con jamón están excelentes, y salseados con tomate, es uno de los bocados más apetitosos del recetario gastronómico.

Curiosa receta

El literato español Ramón Rodríguez Correa, escribió esta pícara receta titulada “TRUCHAS A LO DON RAMON SIN SARTEN Y SIN FOGON”:

Se va a un torrente
donde haya truchas
con una chica
morena o rubia.
Ella en el bosque
se queda oculta
en lo más denso
de la espesura.
Allí hace un hoyo
y al borde agrupa
las hojas secas que al
paso crujan.
El hombre, en tanto,
se va en ayunas
y a poco vuelve
con una trucha.
“Pescada ¿cómo?”
¡Necia pregunta!
¡Jamás las pescan
bragas enjutas!
Robada a un choto
la leche pura
cuando la madre
tranquila rumia
manteca fresca
se obtiene en una
orza de barro
llevada adjunta.
Aunque un ataque de
nervios sufra la compañera,
morena o rubia,
con la hoja grande
de un cortaplumas
la trucha hermosa
se despanzurra.
Tripas y agallas
fuera por sucias…
¡pero si hay huevas
no se perturban!
Limpio el pescado
de cola a nuca
con sal en polvo
se le satura,
con la manteca
nombrada supra
por mucho tiempo
se le embadurna.
De papel fuerte,
como envoltura,
un cucurucho
se hace a la trucha,
y amontillado
del “Non plus ultra”
se vierte a chorros
por la abertura.
Todo se encierra
como en las tumbas,
en aquel hoyo
de la espesura.
Las hojas secas
el hombre agrupa,
préndeles fuego,
el viento azuza,
yedras y trébol,
tomillo y juncias
de luz y aromas
el bosque inundan.
¡Pronto cenizas
tan sólo ocultan
del pobre bicho
la sepultura!
La tierra escarban
entrambos a una
y un bulto negro
la luz alumbra.
Abren el bulto
con ansias sumas
y, ¡oh, gran prodigio!
vése la trucha
sin dura escama
sin su piel ruda,
salir hirviente
de la envoltura.
Ruido de besos
después se escucha
y carcajadas
en la espesura.
Y cuando salen
de la penumbra
y un sol de ruego
tuesta y chamusca,
dice la chica
morena o rubia,
¿cuándo volvemos
a guisar truchas?

Alajú Alajú

GLOSA DEL ALAJÚ

La historia del Alajú, historia dulce y no amarga, la encontramos en un arca de las muchas que aún se guardan en Cuenca y en sus comarcas: La Alcarria, La Serranía y aquella otra de La Mancha.
Nos cuenta la dulce historia, – que es para muchos sagrada, – que probado el alajú, del que aquí ahora se trata, te retechupeas los dedos al igual que si comieras la dulce miel de La Alcarria.

Los sesudos eruditos sospechan que el alajú, viene de allá, de la China del mítico Fú Manchú, pero no, es la Ciudad Encantada, con su melífica Alcarria, el trigo de harina blanca, la de floridos almendros, llena de arte y de gracia, donde el alajú encontró, linaje, cuna y estancia.

La receta es bien sencilla, por su misma sencillez:

Se pone a cocer la miel y al tomar punto de hebra, se añaden unas peladas, sanas y dulces almendras, pan rayado, frescas nueces, rayadura de naranja, – solo corteza se entiende,- y así completas aquello que en olla de barro cuece.
El todo debe extenderse encima de unas obleas empleando una cuchara en agua limpia mojada, para que la miel escurra y caiga sobre la pasta.
Este proceso termina, como por arte de magia, dándole forma de torta. A tal fin, para lo cual toma nota, le pondrás un peso encima. Una vez frío, se come y verás que gusta a viejos, gente adulta y gente moza, porque tan dulce presente les anima y les conforta.
Hay caminos, más de cuatro, que pueden llevarte en alas hasta el Mesón que te aguarda para ofrecerte alajú ó alfajor, que así también se le llama, ya que siempre fue lo mismo, llamarse Francisca ó Paca.


Un artículo de Antonio Bellón Márquez para sabersabor.es ©


Fotografía de portada: Casas colgadas, Cuenca. Autor, José Luis Rodríguez Holgado 

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Ruta del Quijote en bicicleta. 1ª Etapa: Campo de Criptana – Argamasilla de Alba – Tomelloso

Cicloturismo Ruta del Quijote sabersabor.es

Un recorrido ecoturístico en 3 etapas organizado para los aficionados al cicloturismo, la aventura y el aire libre


Os proponemos pasar unos días inolvidables en La Mancha recorriendo los más famosos e importantes escenarios del Quijote. Sin duda, el destino ideal para los que quieren vivir una auténtica experiencia cultural y gastronómica universal.


1ª Etapa: Campo de Criptana – Argamasilla de Alba – Tomelloso

Nuestra primera etapa comienza en Campo de Criptana, donde conoceremos uno de los hitos fundamentales de la geografía española: el barrio del Albaicín y los maravillosos molinos de viento que lo coronan. Esta experiencia nos permitirá rememorar la leyenda cervantina del famoso lance entre Don Quijote y sus “gigantes”, así como descubrir algunos secretos del noble arte de la molinería.
Iniciamos la jornada con una visita a la Sierra de los Molinos, testigo de un pasado histórico y cultural envidiables. Los molinos siguen siendo heraldos ante el mundo del paisaje de Campo de Criptana y de la Mancha en su totalidad. Y algo de esa herencia señorial y quijotesca debe seguir presidiendo sus muros encalados y sus aspas orgullosas y erguidas a los cuatro vientos, pues hoy el conjunto de los molinos de esta localidad está declarado Bien de Interés Cultural, y tres de ellos, los más antiguos, alcanzaron en 1978 la categoría nacional de Monumentos de Interés Histórico-Artístico como los únicos molinos de la Península Ibérica que conservan la estructura y maquinaria original del siglo XVI (Infanto, Burleta y Sardinero), aptos para moler el cereal como se hacía siglos atrás, gracias al ingenio del hombre y a la fuerza del viento.
A continuación, recorreremos el barrio del Albaicín, arquetipo de barrio manchego, con sus casas de teja árabe y pintadas en blanco y añil, que destaca por la estrechez y carácter pronunciado de sus calles. Y nos adentraremos en una casa-cueva para conocer cómo era la vida en estas tierras allá por el siglo XIV.

“…En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza.
-Aquéllos que allí ves -respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquéllos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
-Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquéllos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas:
-Non fuyades, cobardes y viles criaturas; que un solo caballero es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
-Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante…”
Capítulo VIII de la 1ª parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”

Turismo en La Mancha sabersabor.es

Campo de Criptana azul añil La Mancha

Viñedo La Mancha sabersabor.es

Campo de Criptana

Tras la maravillosa visita a Campo de Criptana, dirigimos nuestra bicicleta hacia Argamasilla de Alba, a lo largo de infinitos horizontes, amplios paisajes y ausencia de sombras, para visitar un tesoro de gran trascendencia en la tradición cervantina: la Cueva de Medrano, la celda donde estuvo preso D. Miguel de Cervantes y donde, según Azorín, Rubén Darío y algunos otros estudiosos, el ilustre manco de Lepanto comenzó a escribir su inmortal obra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”.
El camino atraviesa grandes campos de viñas y cereales. La gran llanura es aquí el elemento más característico del paisaje hasta llegar a Argamasilla de Alba. La tradición señala que habiendo ido al lugar Miguel de Cervantes, en su función de recaudador de impuestos, no cayó muy simpático a las gentes y pudiera haber tenido además un lio de faldas con la sobrina del alcalde D. Rodrigo de Pacheco. Se señalan estos hechos, como motivo por los que fue encarcelado.
Fue puesto preso en una cueva, denominada de Medrano, siendo este el lugar tradicionalmente señalado donde Cervantes empezó a escribir El Quijote. La cueva está, a modo de sótano, en el interior de la casa del mismo nombre. Pudiera ser este el motivo por el que Don Quijote no quisiera acordarse del lugar de la Mancha.
Se afirma, así mismo, que la figura de Alonso Quijano (nombre de Don Quijote), se basó en este peculiar personaje de la época: Rodrigo de Pacheco.

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad…”
Capítulo I de la 1ª parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”

Argamasilla de Alba

Cueva Medrano Argamasilla de Alba

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Dejamos atrás tan ilustre lugar, y recorreremos los escasos kilómetros que separan Argamasilla de Alba de Tomelloso, final de nuestra primera etapa.
Ciudad de paso y estrechamente vinculada a la Mesta desde época medieval, Tomelloso es hoy uno de los principales centros productores de vino en la región con D.O. La Mancha.
La ciudad retiene todavía una amplia tradición artesanal, que se aplica en dosis iguales de esmero, mimo y profesionalidad a sus productos más conocidos: el queso manchego, el vino y la rica gastronomía local.
Sin duda, el destino ideal para los que quieren descubrir los auténticos sabores que ofrece La Mancha.
Iniciamos la visita a esta localidad en uno de los museos más emblemáticos de Tomelloso: el Museo del Carro, donde conoceremos todo lo necesario sobre la vida, las costumbres y los aperos utilizados antiguamente en las diversas faenas agrícolas relacionadas con el cultivo de la vid. Nos quedamos asombrados con el Bombo, con su maravillosa cúpula, una obra maestra de piedra caliza utilizada como vivienda y refugio durante las faenas del campo para el labrador o labradores y sus familias. Los alrededores de la ciudad de Tomelloso están enriquecidos por Bombos, geniales joyas de arquitectura popular rústica que decoran el campo y lo embellecen, proporcionándole una seña de identidad única, distintiva y muy peculiar.

Pero después, si hemos de decir verdad, con la novela más universal de Cervantes bajo el brazo y el paisaje manchego vivo en nuestra retina, nuestra bicicleta debe llevarnos sin excusa hasta una bodega de La Mancha para adentrarnos en el apasionante mundo de la viticultura. La historia y los secretos del brebaje de Dioniso, dios del vino, dejarán de ser un secreto para nosotros.
Muy recomendable descubrir una de las numerosas cuevas-bodega existentes en el subsuelo de Tomelloso, excavadas antaño en la roca para hacer y almacenar el vino.
Y por supuesto la visita a una auténtica quesería artesana manchega, la Cooperativa de Ganaderos Manchegos, donde descubriremos los secretos de un producto único: el Queso Manchego, tan cotizado a nivel nacional e internacional.

“…En esto oyeron un gran ruido en el aposento, y que Don Quijote decía a voces: Tente ladrón malandrín, follón, que aquí te tengo y no te ha de valer tu cimitarra. Y parecía que daba grandes cuchilladas por las paredes, y dijo Sancho: No tienen que pararse a escuchar, sino entren a despedir la pelea o ayudar a mi amo; aunque ya no será menester, porque sin duda alguna el gigante está ya muerto y dando cuenta a Dios de su pasada y mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino. Que me maten, dijo a esta sazón el ventero, si Don Quijote o don diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos, y el vino derramado debe de ser lo que le parece sangre a este buen hombre.
Y con esto entró en el aposento, y todos tras él y hallaron a Don Quijote en el más extraño traje del mundo. Estaba en camisa, la cual no era tan cumplida que por delante le acabase de cubrir los muslos, y por detrás tenía seis dedos menos; las piernas eran muy largas y flacas, llenas de vello y no nada limpias; tenía en la cabeza un bonetillo colorado grasiento, que era del ventero; en el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama con quien tenía ojeriza Sancho, y en él se sabía bien el por qué; y en la derecha desenvainada la espada, con la cual daba cuchilladas a todas partes diciendo palabras como si verdaderamente estuviera peleando con algún gigante…”
Capítulo XXXV de la 1ª parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”

Posada Portales Tomelloso

bombo Tomelloso

cueva bodega Tomelloso sabersabor.es

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Datos prácticos
Distancias 1ª Etapa:

  • Tramo Campo de Criptana – Argamasilla de Alba: 41 km
  • Tramo Argamasilla de Alba – Tomelloso: 8 km
Opción para etapa guiada
  • Información de la etapa: tracks y descripción
  • Guía, vehículo de apoyo y asistencia
  • Visitas culturales, gastronómicas y de naturaleza
  • Seguro
  • Transporte de maletas entre alojamientos
  • Degustación de productos locales
  • Ampliación de recorridos, duración de las etapas y tramos
Servicios adicionales a contratar
  • Transfer (estación de tren)
  • Alquiler de bicicletas
  • Comida-degustación de platos típicos manchegos en restaurante
  • Alojamiento en Tomelloso o en Argamasilla de Alba, hotel o casas rurales

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